[2014] Ucrania: entre la desestabilización yanqui y el control europeo

Os dejamos a continuación con un artículo que publicamos en nuestra primera revista de Red Roja, en marzo de 2014, sobre el conflicto en Ucrania, y del que sostenemos aun sus análisis.


Es una enseñanza de los procesos históricos revolucionarios y socialistas la necesidad de que los revolucionarios diseñen su táctica teniendo en cuenta el desarrollo de las contradicciones interimperialistas, a fin de utilizarlas en su provecho. Lenin y Mao, entre otros revolucionarios, hicieron especial énfasis en esta cuestión.

El golpe de Estado en Ucrania, aunque haya empleado como coartada problemáticas sociales reales (como en Libia, Siria, etc.), ha sido claramente orquestado y armado por la oligarquía financiera europea. Tras deponer al gobierno electo de Yanukovich, los golpistas han logrado que su nuevo gobierno títere acepte inmediatamente la entrada de Ucrania en la UE, así como un plan de ajuste estructural del FMI. Mientras Occidente daba un golpe de Estado (apoyándose en la ultraderecha ucraniana) y la UE -dejando a su paso a numerosas víctimas civiles- se anexionaba Ucrania, Rusia se ha limitado a responder a las peticiones de ayuda por parte de Crimea, sin disparar un solo tiro, y adefender el derecho de autodeterminación para que sea la población la que decida libremente si desea formar parte de la Unión Europea o de la Federación Rusa. En este contexto, la satanización mediática de Rusia solo puede ser considerada propaganda de guerra.

En este complejo panorama, los distintos posicionamientos que hasta la fecha se han producido desde diversas organizaciones consideradas comunistas han dejado mucho que desear. Dejemos a un lado las demencialesconsideraciones por parte de diversas organizaciones trotskistas, en el sentido de que en Ucrania ha habido nada menos que… una revolución popular. Tanto la declaración del PCE como la declaración de los distintos partidos comunistas y obreros encabezados por el KKE griego incurren en otra cosa: equiparar el imperialismo de los EEUU y la UE al imperialismo… de Rusia.

Debemos comenzar por recordar aquí lo esbozado en la declaración de Red Roja “Desinoculándonos la parálisis antiimperialista”

(01/03/2012): “Claro que pueden encontrarse actitudes y actuaciones imperialistas en muchos países de todos los tamaños, sin duda más creíbles en Rusia y en China por su potencia. Claro también que sobran por aquellos lares casos de explotación capitalista con los que no vamos a comulgar. Pero, para los marxistas, lo importante no es el imperialismo que se quiera, sino el que se ejerza, o se pueda ejercer. Seguimos ligando el imperialismo más criminal y causante principal de agresión de los pueblos a los países capitalistas “viejos y avanzados” (…). Por eso, con Cuba, Venezuela y resto de países del campo bolivariano, muchos nos negamos a explicar los conflictos derivados de la pretensión de someter a China y a Rusia como contradicciones interimperialistas de mismo nivel. Ni mucho menos consideramos a esos países como factores responsables de la permanente y siempre creciente desestabilización de la situación internacional. De ahí que ni para estos asuntos seremos ninis”.

Por otro lado, se comete el error de considerar que los respectivos imperialismos de EE UU y la UE forman un solo bloque homogéneo y que ambos imperialismos no tienen grandes diferencias entre sí. Nada más lejos de la realidad. Las contradicciones interimperialistas entre EEUU y la UE ya se han hecho sentir en más de una ocasión. Sin ir más lejos, en la propia Guerra de Irak, cuando EEUU era partidaria de la invasión y, en cambio, el bloque imperialista europeo encabezado por Francia y, sobre todo, Alemania se oponía, dados sus intereses económicos en el Irak de Sadam Hussein. (Naturalmente, el PSOE aprovechó su fiel alineamiento con el bloque imperialista europeo para lanzar propaganda electoral que, a la vista de lo sucedido en Yugoslavia, Afganistán o Libia, a pocos puede engañar, y menos a día de hoy. Pero esa es otra cuestión.)

Ucrania es un nuevo escenario en el que se están manifestando, aun por debajo de las declaraciones oficiales y de la diplomacia, estas contradicciones. La realidad es que Alemania se juega más en Ucrania que los EE UU, al necesitarnuevas reservas de mano de obra trabajando para pagar “deudas externas” en su zona europea de influencia directa. Y, sobre todo, el juego alemán es… diferente al del imperialismo yanqui.

Como decíamos desde Red Roja en “Desinoculándonos la parálisis antiimperialista”, unos EE UU imperantes en lo militar pero estancados económicamente, están dispuestos a “quemar el mundo si es preciso con tal de prolongar una hegemonía sin base real”. También decía nuestra declaración que debemos tratar de impedir que el imperialismo norteamericano lleve adelante “su plan A (reordenación “democrática”- tipo neocón- del mundo para mejor expoliarlo) o su plan B (incendiarlo todo con tal de prolongar hegemonías al precio que sea)”.

Como en Yugoslavia, Alemania aspira a dominar, a controlar Ucrania de un modo político, cultural, económico… y, en suma, gradual. Pero, también como en Yugoslavia, a EE UU le basta en cambio con… desestabilizarlo. Por eso, a la vez que deniega su ayuda militar oficial al gobierno golpista interino de Yatseniuk, moviliza a sus mercenarios “blackwaters”. Casos análogos pueden verse en Libia o Siria, países en los que EE UU está más interesado en sembrar el caos, desestabilizar y evitar que otros controlen el territorio… que en un verdadero control colonial o neocolonial de tipo clásico, como el que busca Alemania.


Este choque interimperialista puede ser crucial de cara al futuro. De momento, es evidente que, aunque las agendasimperialistas de EE UU y Alemania choquen, Alemania aún no puede realizar acciones contra los EE UU. Sin embargo, Rusia parece haber marcado de una vez sus líneas rojas. Así, fue su despliegue de buques militares en el Mar Negro el que realmente frenó una eventual agresión imperialista contra Siria, dando lugar a un nuevo escenario en el que, por primera vez desde el final de la “Guerra Fría”, la OTAN se encuentra con un actor dispuesto a pararle los pies, frenando su intención de derrocar a todo régimen que, incluso siendo capitalista, se resista al control occidental. No por casualidad, países como Venezuela encuentran en Rusia a un aliado táctico, siquiera solo sea para comerciar o para obtener armamento. También ha declarado nuestra organización que, ya sea en Afganistán, Irak, Libia o en cualquier otro país, apoyaremos tácticamente a la resistencia antiimperialista realmente existente, aunque se vista con ropajes aparentemente reaccionarios o incluso religiosos.

Red Roja sostiene que nuestra responsabilidad en lo que afecta a antiimperialismo no es encadenar declaraciones y “frases”. Sino enfrentarnos a nuestro propio imperialismo y debilitarlo lo más posible, obstaculizar todo lo que podamos sus acciones criminales. Y hacerlo desde la consciencia internacionalista y socialista de que, al dominar la economía mundial, dicho imperialismo impide un mayor desarrollo de alternativas socialistas… incluso en su periferia. Por tanto, como decíamos en “Desinoculándonos…”, “en la medida de nuestras posibilidades, y sin necesidad previa de ir incólume de dudas, apoyemos las Plataformas contra la Guerra Imperialista, no tanto para ensartar declaración tras declaración, sino para la realización de actos en la calle. Trabajemos por la formación de comités antiimperialistas”. Vale más una concentración popular frente a las embajadas de EE UU y/o Alemania que veinte impolutas “declaraciones” antiimperialistas.

Revista Red Roja nº0. Marzo 2014

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