Entrevista Iruña. De Red Autodefensa Laboral a Red de Apoyo Laboral

-Brevemente, ¿quiénes sois, cuándo surgís y a qué os dedicáis?

Buenas tardes, somos la Red de Apoyo Laboral de Vallekas. Surgimos en el año 2017 y nos dedicamos a luchar contra el desempleo, la precariedad y la explotación bajo unos principios de solidaridad de clase, cooperación y autoorganización.



  1. SENTIDO POLÍTICO


-¿Por qué surgen vuestros colectivos? ¿En qué contexto lo hacen? ¿A qué debates previos responden?


Nuestro proyecto surge en una crisis capitalista donde los despidos se disparan y los derechos comienzan a menguar. En nuestro caso, nos empezamos a interesar en el ámbito laboral a raíz de ciertos conflictos que en el trabajo les pasaron a amigos y conocidos, observando como la lucha por los derechos laborales tenían muy poca respuesta social a pesar de tal cruda realidad.

Una vez comenzamos a debatir como montar la Red de Apoyo Laboral, nos damos cuenta que no ha sido solamente en la crisis cuando los trabajos se han ido al garete, sino que debemos también remontarnos a las sucesivas reformas laborales, el nuevo modelo de trabajo y los tejemanejes de ciertas burocracias sindicales para entender la desestructuración, la atomización, el cambio de perfil productivo y lo que es peor, la poca confianza que tiene nuestra clase en sí misma.

Otro elemento que irrumpe descaradamente es la represión en las empresas, el abandono de éstas a sus trabajadores y el miedo al despido, haciendo que la organización dentro de los centros de trabajo sea muy difícil. Así pues, habría veces que la entrada en la lucha laboral se tendría que llevar “desde fuera” de los centros de trabajo, considerando que el barrio obrero toma en las circunstancias actuales el papel de “región más liberada” para forjar la solidaridad entre los distintos grupos de trabajadores.


Teniendo en mente a todos esos factores, decidimos rescatar viejas formas de lucha, crear otras nuevas y reformular nuevas formas de organización que sirvan para que se dé la máxima unidad de las y los trabajadores.



-En el desarrollo de prácticas solidarias, de apoyo mutuo, de autodefensa… ¿Qué sentido político les dais a éstas? ¿Les otorgáis una función estratégica?


Tratamos de acompañar pedagógica y pacientemente al pueblo. Intentamos crear un espacio de referencia en el barrio para la clase trabajadora donde poder auto-organizarse y afrontar sus problemas laborales y sociales colectivamente y sin que esto suponga un riesgo.


Ponernos en contacto con los trabajadores de aquellas empresas en conflicto, brindarles nuestro apoyo, ayudarlos a perpetuar su lucha y ponerlos en contacto con otros trabajadores es una tarea que este proyecto debe tener en mente.

No tenemos fuerza para volver a levantar un movimiento y actualmente los ciclos electorales captan la mayor parte de la atención. Igual que la izquierda institucional intenta canalizar esa ilusión, cada vez más menguante, hacia lo electoral, a nosotros nos tocaba canalizar la desilusión pos-electoral hacia la organización revolucionaria.




-¿Son estas prácticas complementarias o sustitutivas de las políticas sociales del llamado Estado de bienestar?


Esta pregunta en sí tiene trampa. El Estado del Bienestar tiene dos claves que hace que sea algo totalmente contradictorio con los planteamientos que la RAL quiere llevar a cabo.

Por un lado, el Estado del Bienestar es una etapa económica y social preventiva que abre el sistema capitalista para hacer frente al empuje del movimiento obrero y las revoluciones a principios de la segunda mitad del siglo XX. Este período permitía llegar a una serie de concesiones por parte de las empresas a las masas con tal de ganar tiempo e impedir que el movimiento obrero intentare sublevarse. ¿Es casualidad que al mismo tiempo que desaparecía el campo socialista, se vendían las cúpulas sindicales y las organizaciones obreras se resquebrajaban también se comenzara a desmantelar el Estado del Bienestar? Nuestra opinión es que esta casualidad no existió, esa “paz social” que trajo el Estado del Bienestar solo dio pan ayer y hambre hoy.


El otro factor por el que estamos en contra del Estado del Bienestar es por su carácter imperialista. Las concesiones de las empresas en las metrópolis del Primer Mundo están estrechamente ligadas a la sobreexplotación de los países periféricos, redistribuyendo los recursos y los salarios a nivel internacional. A consecuencia de dicha redistribución, los trabajadores se han beneficiado de la explotación de sus equivalentes en el Tercer Mundo. La RAL no podría cumplir con su objetivo unir a la clase trabajadora y nadaríamos en un mar de hipocresía si apoyáramos al Estado del Bienestar y no tuviésemos en cuenta que esa realización de “países ricos” se ha hecho a través de la opresión colonial y de clase ejercida ante otros pueblos.




-¿Qué sujeto tratáis de articular? Ciudadanía, clase trabajadora, sectores más proletarizados…


El proyecto va dirigido a toda la clase trabajadora que así lo solicite sin distinción de sexo, orientación sexual, procedencia, creencia (o no) o afiliación. Aunque uno de los puntos de anclaje en el barrio es hacer hincapié en aquellos sectores de la clase obrera que más dificultades tienen para organizarse y cuyas condiciones laborales son más desfavorecidas, como es el caso de las mujeres, los jóvenes o los inmigrantes.


-¿Hay diversidad ideológica entre los miembros de vuestros colectivos? ¿Hay unos mínimos comunes establecidos?


Sí, el espectro político de gente de nuestro colectivo es más o menos diverso, pero tampoco nos interesa demasiado.

Hay unos puntos comunes que a grandes rasgos van dirigidos a la autonomía del colectivo, su autoorganización y su carácter de clase.

Tener claro que el oportunismo y las ambiciones individuales no son bienvenidos.


-¿Qué política de alianzas seguís en vuestras luchas? ? ¿Cuál es vuestra relación con los sindicatos?


Otro punto a tratar es el acercamiento de este proyecto a los sindicatos. La Red de Apoyo Laboral no quiere sustituir a los sindicatos sino cooperar con ellos, llegar a aquellos lugares donde las organizaciones sindicales encuentran dificultades para actuar sin ningún patriotismo de siglas. La fijeza de este proyecto depende de ese apoyo mutuo entre barrio y centro de trabajo, atacar y sumar aliados desde ambos frentes contra un enemigo en común.


-¿Os planteáis extender vuestra acción más allá del ámbito concreto que hoy trabajáis? ¿Planteáis la confluencia de luchas sectoriales (vivienda, laboral…) en clave de unidad de clase?


Por ahora trabajamos cuestiones de empleo. Somos los que somos y queremos ser lo más eficientes posible. A pesar de que ahora estemos más centrados en la asesoría laboral y en el apoyo a algunos conflictos laborales, nos gustaría ampliar nuestra actuación a medio plazo hacia la orientación laboral, la formación, las escuelas sindicales, la salud mental…

Con el tiempo nos gustaría colaborar con otros colectivos para tejer redes de solidaridad y apoyo mutuo en el barrio, ya que dar salida a toda aquella necesidad material de las familias obreras nos sitúa a todos en un trampolín que nos acerca a un nuevo nivel de autoorganización y de arraigo para poder seguir trabajando en esa unidad.


-¿Y a nivel estatal?


Nos parece fabuloso que aparezcan nuevos proyectos obreros en el resto del estado dispuestos a coordinarse y a trabajar conjuntamente. Rehacer esos vínculos que se rompieron después de 40 años de dictadura y 40 años de supuesta democracia entre los diferentes pueblos del estado español son los cimientos para afrontar los nuevos desafíos y derribar aquellos obstáculos que afecta a toda la clase trabajadora de este país, ya sea de Tarragona, Zaragoza, Pamplona, Cádiz o Madrid. Como decía LLuis Llach en su canción: “la estaca la tiraremos si tú tiras por allí y tú por allá”.


  1. FUNCIONAMIENTO



-Trabajo de propaganda. ¿Calle, boca a boca, redes sociales…?


El boca a boca sigue siendo útil al igual que la cartelería y la panfletada. Muchos sectores de la población, sobre todo los más precarizados, tienen serias limitaciones en el manejo de las herramientas informáticas o no saben pedir citas a través del correo electrónico. Muchas veces acaban fijándose en los carteles o se enteran a través de un vecino. También las Redes Sociales tienen su efecto, hay que seguir haciendo un trabajo constante para nutrirlas y poder seguir llegando a más gente. Actualmente trabajamos de manera coordinada con otras cuentas como Trabajos Ruineros para que alcanzar a un público cada vez más mayor. Aunque las Redes Sociales facilitan nos dan más visibilidad, el trabajo telemático no puede ocultar la realidad y el trabajo cara a cara.


-¿Y el discurso? ¿Rebajar discurso, alzarlo, traducirlo…?


Sobre el discurso creemos que por un lado hay que saber adaptarlo y por otro hay que ser flexible, la relación dialéctica de los elementos juega un importante lugar. No vamos a comenzar a hablar sobre el sistema de explotación capitalista cuando quizás hay que comenzar hablando sobre por qué no te pagan las horas extra.

Por tanto, nada de rebajar el discurso. Creo que es un insulto a nuestra clase pensar que no van a entender lo que les decimos. La población entiende, la cuestión es buscar el modelo de aprendizaje correcto. Tener altas expectativas en nuestro proyecto va intrínsecamente unido a las altas expectativas en nuestra clase.


-¿Cuidáis la estética para que sea atractiva, se salga del ABC…?



En nuestros diseños y nuestro logo hemos integrado a los nuevos perfiles de la clase trabajadora. Lo que solías ver en un cartel de una huelga, de un sindicato o de una organización obrera era al típico trabajador industrial con el mono y el casco. Actualmente, el inmigrante mantero, la cajera del Alcampo o el repartidor de Deliveroo no se ven reflejados en ese estereotipo.

Con esto no queremos decir que ese perfil no exista, pero hay que ser más polivalente con los otros sectores productivos y los nuevos perfiles obreros. Esto nos permite a luchar contra esa fragmentación de la clase trabajadora y ese sentimiento desclasado que piensa que obrero es igual a fracasado.


-¿Cómo recibís a las personas que acuden a vosotras con un (posible) caso o conflicto? ¿Qué marcos ofrecéis para ello?


Para personas individuales el marco que ofrecemos es la asesoría, un compañero hará el seguimiento del caso si llegara a alargarse.


En caso de conflictos laborales de interés intentamos tratarlos en reuniones extraoficiales para hablar de manera sosegada como poder intervenir y que actuaciones llevar a cabo.


-¿Cómo tratáis de evitar caer en el asistencialismo? ¿Cómo se garantiza la reciprocidad? ¿Exigís ciertos compromisos?


En primer lugar, hay que recalcar que no es lo mismo la asistencia social que el asistencialismo, al igual que tampoco es lo mismo el sindicalismo que el sindicalerismo o la política que la politiquería. Este proyecto no busca como fin paliar las necesidades de la gente ni gestionar la miseria del sistema, sino generar un medio para estar entre la gente y plantar la semilla de la autoorganización.

Un ejemplo de ello fueron los desayunos para niños que realizaban los Panteras Negras, cuyo objetivo era empujar al pueblo fuera del sistema y organizarlos en una alternativa. Esos niños negros hambrientos eran organizados dentro de su pobreza, siendo conscientes de su situación y encontrando entre todos el modo colectivo para luchar contra ella y los que la generan. Eso era un ejemplo de la liberación en la práctica.


En algunas actividades como la asesoría laboral la línea entre lo que es asistencialismo y asistencia social es bastante difusa. Sabemos que habrá gente que vendrá a resolver su duda y se irá a casa y gente que se interesará algo más. Esto no es motivo para frustrarse, es algo intrínseco cuando tu ofreces un servicio de esta índole. Intentamos recoger el contacto para enviarles la información de las actividades y convocatorias que llevamos a cabo.

En la asesoría intentamos concienciar de diversas maneras a la gente, poniendo diferentes medios a su servicio, hacerles ver que los primeros que suelen desenterrar el hacha de guerra son los empresarios y que exigir nuestros derechos es algo de lo que depende nuestro pan de cada día.



-¿Estáis cubiertas jurídicamente? ¿Cubrís aspectos legales de la lucha?


Nuestra historia a la hora de cubrir las cuestiones jurídicas fue curiosa, bonita y llena de solidaridad. Cuando íbamos a abrir la Asesoría laboral quisimos buscar a algún abogado que nos echara una mano y nos cubriese las espaldas, ya que la asesoría laboral la íbamos a llevar nosotros y nuestros conocimientos no eran tan grandes.

Decidimos hablar con el sindicato Solidaridad Obrera y explicarles el proyecto. Tras un largo debate no conseguimos ningún abogado, pero si 5 trabajadores que habían estudiado derecho, que estaban dispuestos a echarnos una mano y estaban en sus respectivos comités de empresa.

Por ahora, debido a los medios que tenemos solo llegamos a cubrir la asesoría con los medios legales a nuestro alcance, sin embargo, tenemos contacto con varios sindicatos a los que poder derivar dichos casos si supusieran un mayor desafío.


-¿Cómo os financiáis? Cuotas, cajas de resistencia…


Nuestros recursos vienen de actos de autofinanciación mayoritariamente. Nos molaría sacar con el tiempo algo de merchandising pero no sabemos qué, la gente tiene de todo y no sabemos qué inventar.

Por otro lado, el local donde nos reunimos y se producen las actividades de la RAL es la Asociación Vecinal Alto del Arenal, allí nos dejan ciertos recursos para desenvolver nuestras tareas. La solidaridad entre la asociación vecinal y algunas organizaciones con nosotros ha sido crucial.


-¿Se cuida o se produce una politización de las personas que acuden a vosotras? ¿Cómo?

El hecho de que vengan personas para hacer frente a su situación o queriendo informarse sobre sus cuestiones laborales ya es un logro en sí mismo, hemos pasado del aislamiento individual a acudir un colectivo.

Después está el trato que se le ofrece a la persona. Trabajar desde la empatía, el respeto y la dignidad es una llave que hoy día pocos trabajadores sienten en sus puestos de trabajo o en la cola del paro.

Otro punto es el compromiso por buscar alguna solución a su caso. A su vez acompañada con la información de ciertas fuentes que le pueden ayudar para otras situaciones, dándoles así herramientas por si en algún momento decide emprender en su empresa alguna actividad sindical.

Por último, está el acompañamiento. Las y los trabajadores deben sentirse arropados y respaldados en esos momentos de más angustia. No hay mayor pedagogía que practicar con el ejemplo.