Declaración de Principios

 

Somos conscientes de la enorme debilidad política actual de la clase trabajadora, las luchas populares y los movimientos sociales; de la magnitud de las tareas que tenemos por delante, de la importancia de partir de los procesos de resistencia y las luchas concretas para la construcción de Red Roja como organización de clase, democrática y revolucionaria y de generar, junto a otras sensibilidades, un Frente de Izquierda, capaz de crear una alternativa al régimen borbónico y, en definitiva, al sistema capitalista. Estamos convencidos de que, frente al reformismo de la izquierda institucional, que esteriliza tantas luchas en pos del inalcanzable objetivo de suavizar el neoliberalismo, la transformación radical del sistema, mediante la expropiación del capital y la construcción socialista, basada en la democracia de los trabajadores, son las únicas alternativas posibles a la barbarie. Estos son los puntos de los que partimos:

 

1 Nuestras señas de identidad

Red Roja es una organización política comunista. Afirma que el capitalismo es una formación socio- económica históricamente caduca capacidad de reproducción en su actual fase imperialista conlleva la aniquilación de conquistas sociales, el expolio de recursos naturales y la extensión de la guerra a todo pueblo cuyos gobernantes no se sometan a sus designios. El internacionalismo es nuestro principio irrenunciable.

Red Roja afirma que el patriarcado constituye una de las formas originarias de la opresión social que atraviesa toda forma de la sociedad divida en clases. Ha constituido y ha organizado el inconsciente colectivo y todas las instituciones políticas económicas, sociales y culturales de dominación. La lucha por la liberación de las mujeres y contra toda forma de dominación patriarcal en las relaciones sociales, incluidas las que se reproduzcan en la propia organización, constituye un eje esencial de la lucha de la clase obrera y de los pueblos por su emancipación.

La lucha por la liberación nacional de los pueblos, empezando por los que hoy constituyen el Estado español, es parte esencial de la lucha antiimperialista y por la emancipación social. Para nosotrxs la lucha por el socialismo es indisociable de la lucha por la liberación de las nacionalidades oprimidas del Estado español.

La crisis inherente al capitalismo, que determina su necesidad de liquidar cualquier conquista social de la clase trabajadora a la búsqueda insaciable de beneficio engendra las condiciones para que la clase obrera y los pueblos se enfrenten a la necesidad histórica de destruirlo y construir el socialismo.

Red Roja parte de la base de que el expolio de los recursos naturales que hoy permiten los niveles de consumo que se dan en los países imperialistas, como el nuestro, son el producto de la dominación y sobre- explotación de los pueblos de la periferia, inadmisibles en una sociedad justa y, además, insostenibles. El socialismo que propugnamos conllevará principios irrenunciables de respeto al medio natural, de soberanía alimentaria y de negación de todo tipo de saqueo a las riquezas naturales de otros pueblos.

Red Roja combatirá a las organizaciones que enarbolen la ilusoria bandera del regreso al “Estado del Bienestar” por parte de una socialdemocracia, que más que nunca en su historia, ha demostrado su código genético capitalista y su carácter de instrumento para debilitar y desviar a la clase obrera de los objetivos emancipatorios.

Red Roja se considera heredera de las revoluciones obreras, campesinas y populares que a lo largo de la historia han acometido la gigantesca tarea de destruir el capitalismo y el colonialismo. El análisis marxista y la organización comunista, y sobre todo la ineludible necesidad de la destrucción del Estado burgués como herramienta de dominación, constituyen la clave de bóveda de nuestra organización.

Sin negar la necesidad del partido revolucionario, consideramos que no se dan las condiciones para decretar la existencia de otro partido comunista clásico como “auténtico representante” de la clase obrera, ni sería serio hacerlo. Entendemos asimismo estéril la división de las organizaciones comunistas en función de su adscripción a determinados modelos que, si bien fueron útiles a sus pueblos en función de sus necesidades históricas concretas, constituyen una barrera absurda que impide la unidad entre camaradas que tenemos la responsabilidad y el deber de responder, aquí y ahora, a los retos de nuestros pueblos.

Red Roja es un punto de encuentro de comunistas procedentes de distintas tradiciones y familias del movimiento comunista radical y no institucionalizado.

Red Roja considera que los ejes prioritarios son: la destrucción del capitalismo, la lucha antipatriarcal y por la emancipación de las mujeres, y la liberación nacional de los pueblos del Estado español, en una lucha consecuentemente internacionalista y la construcción del socialismo, entendido como la colectivización de los medios de producción, intercambio y distribución bajo mecanismos de Poder Popular, así como la planificación de la producción para la satisfacción de las necesidades de la clase trabajadora y la construcción de hombres y mujeres nuevos y de nuevas relaciones sociales

La base organizativa de RR son los núcleos. La estructura interna permite la coordinación de los núcleos. Los núcleos implementan su acción política tras debatirla en las coordinadoras de zona, las cuales llevan sus propuestas y discusiones a la coordinadora estatal en la que están representadas dichas coordinadoras territoriales y que decide en función de las líneas políticas generales acordadas en los Encuentros Estatales. La militancia en RR no entra en contradicción con la pertenencia a otros partidos políticos o movimientos sociales siempre y cuando no entre en contradicción con los postulados estratégicos y la línea política de la organización

Hay que evitar la ruptura de la unidad de acción. Esto no quiere decir que no se pueda tener opiniones distintas de la mayoría de la organización, es importante que los militantes se esfuercen para hacer valer sus opiniones.

Hay momentos en la organización para debatir y discutir, pero cuando este tiempo se termina y se toman determinadas resoluciones, sólo queda un camino: actuar conforme a los acuerdos tomados.

2 No hay democracia mientras haya necesidad, explotación y dominación

Consideramos que bajo el capitalismo no hay ni puede haber ninguna verdadera democracia, porque la democracia burguesa es una falsa democracia formal, construida sobre la apropiación efectiva de los medios de producción por parte de una minoría social privilegiada. Para nosotros y nosotras la primera libertad es la libertad de comer, de vestirse, de tener vivienda, educación (8) y sanidad, esto es, lo imprescindible para vivir con dignidad. Sin ello, las demás libertades son una proclama falaz. Como a Rosa Luxemburg, no nos mueve la finalidad de hundir la democracia, sino la de construir una verdadera democracia socialista basada en el poder de la clase trabajadora en la democracia directa y el derecho de revocación en cualquier momento de dirigentes y cargos públicos, cuyos salarios han de ser los de un trabajador cualificado.

3 Feminismo de clase, revolucionario y socialista

Para red Roja, el feminismo de clase es un componente estructural de nuestro proyecto emancipador y revolucionario entendido como la superación de toda opresión y dominación. La lucha contra el patriarcado, por la liberación de la mujer y por la igualdad real entre géneros no nos es ajena pues la sufrimos cada día como mujeres y la toleramos como hombres.

Las mujeres trabajadoras padecemos una doble explotación, como trabajadoras y como mujeres: la opresión de clase y la opresión de género como parte indisoluble       de aquélla. En consecuencia, la emancipación humana tiene como contenido imprescindible la emancipación de la mujer no puede haber revolución sin la participación de las mujeres trabajadoras. En este sentido, el feminismo socialista enriquece y dota de sentido completo al propio movimiento obrero.   Por lo tanto, el feminismo revolucionario y socialista debe ser una parte central de nuestro discurso y de nuestra práctica.

4 República, Autodeterminación y Socialismo

Red Roja entiende necesario rechazar el proceso de “Transición”, que significó la perpetuación de los principales aparatos estatales del franquismo y la amnistía de sus crímenes, y que ha posibilitado el cercenamiento de las conquistas históricas alcanzadas por la clase obrera y los pueblos en la lucha antifranquista.

Romper con los presupuestos del llamado “pacto constitucional” y recuperar los contenidos de la ruptura democrática, es un postulado básico sin el que no hay izquierda digna de tal nombre. En este proceso cobra gran importancia la lucha contra la monarquía y la reivindicación de la república (o las repúblicas, si las naciones oprimidas así lo deciden), dado que la monarquía es una pieza clave del entramado político- institucional cada vez más dictatorial, que garantiza la dominación de una oligarquía, antes franquista, y ahora “europeísta” y respetable. Buena prueba de ella es la declaración pública del rey pidiendo el sí a la OTAN en el Referéndum de 1986, su vergonzoso papel en la Cumbre Iberoamericana de Chile de 2007, a la que acudió para representar a las multinacionales españolas, mandando callar a Hugo Chávez como un déspota colonial o su protagonismo en defensa de un ”Pacto de Estado” ante la crisis. La lucha contra la monarquía, e derecho de autodeterminación y el socialismo son la clave sobre la que construir la necesaria unidad entre las fuerzas soberanistas e independentistas de todo el Estado y el anticapitalismo comprometido con la autodeterminación. En consecuencia, cualquier otro debate sobre la futura articulación territorial del Estado debe ser secundario para la quienes estemos de acuerdo con dos prioridades: acabar con la monarquía y aplicar la autodeterminación, lo que supone el derecho concreto a decidir independencia.

La defensa intransigente del Derecho a la Autodeterminación de los Pueblos es, además, condición imprescindible para unir a los trabajadores y a las trabajadoras de todas las naciones en la lucha común contra la opresión y por el socialismo. RR no considera que sea necesario el establecimiento de una república española como etapa previa para ejercicio del derecho de autodeteminacion. Asimismo, recordando a James Conolly, RR es consciente de que el socialismo es la única Independencia real, ya que la construcción de una republica independiente capitalista no impide la dominación económica por parte de otros Estados imperialistas.

5 Libertades políticas, Derogación de la Ley de Partidos y Amnistía total

Por lo tanto creemos que el término “democracia” no define correctamente la realidad política que vivimos en el Estado español, porque ni siquiera se cumplen los mínimos democráticos que dicen defender los demócratas burgueses. La Ley de Partidos, creada en principio para la expulsión de las instituciones y el aislamiento político de la izquierda patriota vasca, tiene una formulación tan abstracta y difusa, que puede ser aplicada a cualquier movimiento que cuestione de manera nítida las bases del régimen, es decir, a cualquier movimiento realmente opositor y, por tanto, revolucionario. Uno de los ejemplos más flagrantes, fue el intento de ilegalización de la candidatura a las elecciones europeas Iniciativa Internacionalista-La solidaridad entre los pueblos. A esto hay que sumarle las torturas, los cierres de periódicos o medios alternativos, la censura contra grupos de música críticos y los numerosos atentados a los derechos a huelga, asociación, reunión o manifestación.

España no es una nación, sino una cárcel de pueblos, y el legítimo derecho de cualquier pueblo a decidir colectivamente su propio futuro y, dentro de éste, su organización social y estructura política, es el reverso de las pretensiones de dominación violenta del imperialismo en todo el mundo. La lucha contra el régimen monárquico, por la derogación de la Constitución de 1978 y por el Derecho de Autodeterminación de los pueblos son elementos centrales de la construcción de la necesaria unidad de acción entre las fuerzas de la izquierda independentista de las naciones oprimidas y las fuerzas de izquierda de ámbito estatal. Ningún debate sobre la futura articulación territorial del Estado debe ser obstáculo para esta unidad de acción. Y de la misma manera que luchamos de forma incondicional por el derecho de las naciones oprimidas a su independencia, defendemos la libre unión de los pueblos como la mejor fórmula para los intereses de la clase trabajadora y el socialismo.

Red Roja exige la inmediata amnistía para todos los presos políticos revolucionarios del Estado español, tanto los de la izquierda abertzale como los del PCE (reconstituido) u otras organizaciones revolucionarias. Un Estado que encarcela a dirigentes políticos sin el menor delito de sangre, como Arnaldo Otegi o Manuel Pérez "Arenas", no puede denominarse “democracia burguesa”, sino régimen de contrarrevolución preventiva.

6 Por una izquierda revolucionaria

En coherencia con este marco ideológico, estimamos que el capitalismo no es reformable. De hecho, el reformismo real ha desaparecido como propuesta política de entidad incluso en la socialdemocracia, en donde hace tiempo que se ha erigido como hegemónico el neoliberalismo de la conocida como “Tercera Vía”. La política del PSOE ha demostrado ser prácticamente indistinguible de la del PP. A pesar de escenificación de un falso enfrentamiento entre los dos partidos mayoritarios, ambos han sido cómplices en la mayoría de las decisiones que afectan a la vida real de las mayorías sociales, tales como el abaratamiento del despido, la reducción de las pensiones, las ilegalizaciones de partidos revolucionarios, el terrorismo de Estado, las invasiones imperialistas como, Yugoslavia, Afganistán, Líbano , Haití o Libia, la privatización de la educación la privatización de la educación mediante el Plan Bolonia y muchas otras.

Con respecto al PCE e IU, el vaciamiento programático, la instalación en lo políticamente correcto y la subalternidad al PSOE (que se concreta en los pactos globales para compartir alcaldías) hacen más acuciante que nunca hablar en serio de la reconstrucción de la izquierda revolucionaria. Una izquierda que comprenda que tanto el PSOE como el PP son los representantes de clase del enemigo. capitalismo no puede subsistir si no es incrementando las desigualdades y la injusticia por medio de la rapiña, las matanzas de seres humanos y la represión. Por ello, en última instancia, toda lucha contra la injusticia alcanza su sentido como lucha anticapitalista, porque  a la postre  cualquier enfrentamiento a la injusticia orada los intereses de las clases dominantes. red Roja aspira a convertirse en un referente    d la izquierda revolucionaria y anticapitalista.

7 Al servicio de las luchas hacia la revolución

Por ello, creemos vital la participación en los movimientos sociales. Sin negar el hecho de la coexistencia, dentro de los movimientos sociales, de organizaciones y personas que no se consideran anticapitalistas, el carácter de conjunto de los movimientos, las injusticias que denuncian, las reformas sociales, políticas y económicas y de otra índole que en su seno se discuten, y sus propias dinámicas, en suma, pueden convertirse en, o lo son ya, movimientos anticapitalistas. Nuestra participación en los movimientos sociales se ha de llevar a cabo asumiendo su pluralidad y, en caso de que así fuera, su forma organizativa democrática.

Pero igualmente aspiramos, de manera respetuosa y paciente, a potenciar en cada movimiento su contenido político, su orientación de clase y anticapitalista, el objetivo de construcción de una sociedad socialista y el anhelo del comunismo como razón de ser latente de cualquier movimiento verdaderamente emancipador. Ello nos obliga a tener siempre presente, en cada acción concreta de los movimientos, el objetivo final revolucionario.

8 La organización política al servicio, y no sustituta, de la lucha

La aspiración revolucionaria se concreta en otorgar prioridad a la movilización obrera y popular, a la organización, a la construcción de tejido social y a la lucha ideológica. No quiere decir que renunciemos a la representación institucional, pero sí que hay que invertir la dinámica en la que se han enfangado los partidos políticos de izquierdas. La movilización social no puede ser un mero soporte de la representación institucional. Al contrario, la representación institucional y otras formas de representación política tienen que ser la voz de la organización y movilización de las capas populares para su emancipación.

9 Autogestión y democracia interna

Una organización que declara su intención de acabar con un sistema está incapacitada para llevar a cabo su objetivo si su acción queda condicionada por la dependencia económica de dicho sistema. Por ello red Roja rechaza las subvenciones estatales, apostando por la autofinanciación. Además, ningún movimiento emancipador es creíble si no combate decididamente la burocratización, las estructuras anquilosadas, la pereza mental y la carencia de crítica y autocrítica, en suma, si no potencia la más amplia democracia interna del propio movimiento y de las organizaciones de izquierdas.

Además, sólo la más amplia democracia interna en la discusión permite después la disciplina colectiva para respetar y llevar adelante los acuerdos tomados.

10 Por un movimiento obrero democrático, de clase y combativo

La colosal crisis económica en la que vivimos actualmente trae consigo un periodo de profundas agitaciones sociales, lo que exige una política sindical que trate de impedir que las consecuencias de la crisis caigan sobre los hombros de la clase trabajadora. En nuestro proyecto emancipador ocupa un lugar cardinal la necesidad de reconstruir un movimiento       obrero   combativo, democrático y transformador. En contra de las interesadas proclamas del que se llamó “pensamiento débil”, que tanta polvareda levantó en una parte sustancial de la izquierda, para nosotros, la clase obrera, aun cuando hoy pueda ser sustancialmente más compleja y fragmentada, abarcadora de grupos sociales más variopintos y con vivencias y grados de conciencia muy diferentes, no sólo sigue existiendo como clase social, sino que conforma el sujeto revolucionario central.

Por otra parte, constatamos la emergencia de nuevas realidades – especialmente la gran precariedad que afecta a gran parte de la clase trabajadora y el mantenimiento de un elevado nivel de paro estructural- , así como la inauguración de nuevas formas de organización del trabajo, que nos obligan a estudiar la reformulación de los métodos de lucha sindical, precisamente para mantener su contenido transformador y romper la dinámica de burocratización sindical. Lo que no ha variado es el nudo de la dominación que continúa siendo la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción.

Sobre la propiedad privada se asienta la extracción de la plusvalía, y es, en esta medida, el corazón de la lucha de clases. Toda acción reivindicativa del movimiento obrero ha de tener como horizonte la apropiación por los trabajadores y trabajadoras de los medios de producción, es una larga y compleja lucha contra la apropiación de la plusvalía por los capitalistas. Por ello mismo, es también una lucha por conquistar espacios de poder para la clase obrera frente a la clase dominante, sin que la lucha y la conquista necesaria de las reformas parciales nos haga perder la certeza de que sólo la conquista del poder mismo por la clase trabajadora hará efectiva su definitiva emancipación.

El movimiento obrero debe disputar a la burguesía nacionalista la dirección del movimiento de liberación nacional, demostrando que es mucho más consecuente en la defensa de las aspiraciones democráticas de las clases populares y porque la lucha contra la opresión de un Estado imperialista cobra su significado último como lucha de clases. También debe luchar contra la discriminación laboral de la mujer, por el reconocimiento del trabajo no visibilizado, en definitiva, por la igualdad; exactamente lo mismo en lo que atañe a los y las compañeras inmigrantes, miembros de nuestra clase.

Para volver a edificar el proyecto histórico de transformación social, la búsqueda de una vital coordinación de los distintos sindicatos soberanistas y de clase en torno a determinadas luchas concretas tiene carácter estratégico. Sólo será posible en un marco de intensificación de la lucha de masas capaz de vincular los diferentes sectores del trabajo asalariado, incluyendo, por supuesto a las trabajadoras y trabajadores inmigrantes y con objetivos no sólo económicos sino políticos. La recuperación de un sindicalismo asambleario, de base, reformulando la representación y asegurando el control democrático del colectivo, son elementos fundamentales.

Ante las enormes dificultades que plantea la creciente división sindical creemos importante abordar experiencias de unidad de acción del sindicalismo crítico y combativo, como pretendió ser el abortado proceso de la ILP de las 35 horas.

11 En defensa de lo público, no a las privatizaciones

La construcción de la respuesta de clase y popular a la privatización de los grandes sistemas públicos de servicios sociales, sobre todo de la sanidad y educación es esencial para red Roja. Aunque el proceso comenzó hace décadas, en educación en los años 80 con la generalización de los conciertos y en sanidad en 1991 con el Informe Abril Martorell, es momentos en los que la crisis arrecia cuando el asalto del capital privado a los servicios públicos adquiere dimensiones generales. Como elemento consustancial al desarrollo del capitalismo en crisis, las decisiones políticas claves de las privatizaciones cuentan con el apoyo de la inmensa mayoría de las fuerzas políticas institucionales, con el silencio cómplice de las burocracias sindicales y la decisiva colaboración de los medios de comunicación, tanto para justificar las privatizaciones, como para silenciar o criminalizar las protestas populares. Para asegurar el éxito de este proceso se aprobó la Directiva Bolkestein de la UE que preconiza la privatización de todo tipo de servicios sociales, mientras exime a las empresas del cumplimiento de la legislación laboral, medioambiental...etc, del país en que operen pudiendo imponer la vigente en sus países de origen.

Para la sanidad, la educación y los servicios sociales red Roja propone sistemas públicos, únicos (sin participación privada), universales, gratuitos          y gestionados democráticamente por trabajadores y usuarios.

11a Sanidad

En sanidad, la Ley de Nuevas Formas de Gestión (Ley 15/97) dio el pistoletazo de salida a la financiación con dinero público de hospitales construidos y gestionados por grandes empresas privadas (Dragados, Sacyr, FCC, Acciona...). Esto conlleva una reducción y precarización del personal sanitario, además de las consecuencias obvias de la lógica del beneficio: abandono de la prevención, selección de los pacientes “rentables”... Algunas CC.AA como Madrid, País Valenciano y Cataluña van a la cabeza de un proyecto privatizador que contó con el apoyo del bloque PP-PSOE- CiU, PNV y CC en el Congreso y se extiende a todo el Estado independientemente del color político de cada gobierno autonómico. La introducción del copago sanitario y farmacéutico, viabilizado como “Pacto de estado por la sanidad” para evitar costes electorales, que avanza con fuerza justificado por la “insostenibilidad del sistema ante la crisis”, serviría al objetivo de desincentivar el uso de la sanidad a enfermos crónicos, personas mayores y pobre en general, esencial para asegurar los beneficios.

La construcción de un movimiento amplio e independiente de los poderes económicos y políticos, un movimiento de usuarios y trabajadores de la sanidad, en contra de la privatización y por la derogación de la Ley 15/97, en cada nacionalidad y región, con voluntad de coordinación estatal, es trascendental para Red Roja.

11b Enseñanza

En educación, la Ley Orgánica 8/1985 generó los colegios concertados, que son colegios privados financiados con dinero público. En estos centros, la mayor parte religiosos, es una realidad el cobro de sobreprecios, el pago de salarios-basura y los mecanismos para la selección ideológica del alumnado. Más recientemente, a nivel universitario, la LOU creó la ANECA y el Consejo Social, dos órganos “universitarios” pero de participación fundamentalmente empresarial. A través de estos órganos, las empresas privadas asumen la gestión económica de la universidad, la aprobación (o no) de cada plan de estudios creando de un ranking mediante el cual las universidades compiten por la financiación (que asimismo es progresivamente privada, al igual que las becas-préstamo ofertadas por el Santander y otros bancos). Esta ley, creada por el PP pero luego maquillada y asumida por el PSOE con el voto favorable de IU, supone un punto de inflexión en el proceso de desmantelamiento de los servicios públicos en el Estado español.

Los distintos gobiernos estatales y autonómicos no han dudado en someterse al llamado Plan Bolonia, plan recomendado por la Comisión Europea a instancias, a su vez, de la OMC. Al calor de este proceso se vienen efectuando brutales subidas de tasas, incluyendo la práctica privatización de la carrera docente, con el Máster obligatorio para opositar y la compra de puntos mediante la estafa de los cursos on-line. El bloque PSOE-PP pretende convertir la educación en un espacio para la acumulación de capital, por lo que es crucial salir en defensa de una conquista histórica de las luchas populares, como fue la educación pública. Red Roja defiende la derogación de la Ley de colegios concertados, de la LOU y de toda la legislación privatizadora del Plan Bolonia, Estrategia Universidad 2015, y participa en la auto- organización estudiantil para hacer frente a estos graves procesos.

12 Solidaridad internacionalista y antiimperialista

Una parte central de nuestra acción ha de ser la lucha contra el imperialismo, y en particular, contra la guerra imperialista. El militarismo a ultranza de EEUU y la OTAN es la manifestación más sangrienta y descarnada del imperialismo que se inserta hoy, como nunca antes, en el proceso de acumulación capitalista. El imperialismo ha hecho desembocar a la humanidad en un estado de guerra permanente, y de forma simultánea, pretende militarizar al conjunto de la sociedad con el pretexto de la “defensa de la democracia” o “lucha contra el terrorismo”. La de EEUU es una economía patológicamente dependiente de la industria militar.

Es por ello que las continuas agresiones imperialistas promovidas por el Pentágono cobran sentido, no sólo para alcanzar el dominio del mundo y para apropiarse de recursos naturales, sino por la simple necesidad de crear demanda para sus fábricas de muerte. La lucha contra el imperialismo y sus guerras no puede disociarse de la lucha contra el capitalismo, ni de la movilización por la retirada de las tropas españolas de Afganistán y el fin de la ocupación de Iraq y Afganistán, por la retirada de todas las tropas españolas en misiones de la OTAN o la ONU (Líbano, Kosovo, Haití), por la salida de la OTAN y por el desmantelamiento de las bases americanas, contra el expolio de los países latinoamericanos por parte de las multinacionales españolas, contra el Estado colonialista y terrorista de Israel y en defensa de la resistencia palestina, con mención especial para su fracción más decidida: los camaradas del FPLP.

13 El imperialismo subordinado de la UE

Las contradicciones interimperialistas entre EEUU y las potencias centrales de la UE, que se hicieron particularmente visibles durante la invasión de Iraq, tienen sus limites en la defensa común de la estabilidad del sistema capitalista mundial del cual forman parte, con la UE como imperialismo subordinado. El imperialismo europeo se ha mostrado aquí tan asesino como el norteamericano, del que es servicial aliado político y militar en Afganistán, Libia y todo Oriente Medio. La estrategia aplicada desde las potencias centrales de Europa para desestabilizar los Balcanes mediante la intervención militar e imponer su dominación en la región, así como las acciones militares de Francia en diversos países de África, demuestran su naturaleza imperialista y depredadora.

El “imperialismo humanitario”, como estrategia de la burguesía para lavarle la cara a sus agresiones imperialistas, dio generosos frutos en la invasión de Libia, prácticamente apoyada (por acción u omisión) por una buena parte de la izquierda occidental, que justificó o relativizó la intervención militar con la coartada de detener los supuestos “crímenes de Gadafi”. Con idénticas armas propagandísticas, el imperialismo busca ahora la complicidad de la izquierda de cara a eventuales acciones militares en Siria e Irán. Red Roja no se dejará engañar y defenderá siempre la soberanía y autodeterminación de unos pueblos que no están representados por esos supuestos “rebeldes” articulados y financiados por la OTAN. Unos pueblos que, ante todo, tienen derecho a decidir ellos mismos, sin injerencia extranjera, sus propios destinos.

La crisis griega ha mostrado crudamente que la UE es un instrumento del capital financiero, sobre todo alemán y francés, que ha convertido a Grecia en un protectorado económico con el fin de imponerle un brutal retroceso social para que los bancos acreedores, alemanes, franceses y británicos, sigan embolsándose millones. La UE es un engendro antidemocrático e irreformable, un bloque imperialista contra los trabajadores y los pueblos para lanzar una ofensiva destinada a hacernos retroceder décadas.

La Unión Europea es fruto de un pacto entre potencias imperialistas, bajo el núcleo duro del eje franco- alemán, para ubicar a las burguesías europeas en mejores condiciones para competir por los mercados a escala mundial. Desde el Tratado de Maastricht hasta

el de Lisboa, pasando por la abortada Constitución Europea, todos ellos han dejado de manifiesto su carácter de instrumento de las burguesías imperialistas. En esta crisis del sistema capitalista aparece aún con mayor claridad su naturaleza de instrumento privilegiado de la unidad burguesa contra los trabajadores y trabajadoras europeos.

La necesaria apuesta por la salida de la UE debe ir acompañada de forma inseparable por el trabajo más decidido en pos de la unidad de la clase obrera europea hacia la consecución de la revolución socialista. La única alternativa a la barbarie imperialista mundial, al empobrecimiento de la clase trabajadora y a la esclavización de los pueblos, a la guerra preventiva permanente mundial, al recorte de libertades y a la generalización del autoritarismo capitalista, es la movilización internacional contra el militarismo y la guerra, la destrucción del orden capitalista internacional y la construcción del socialismo a escala europea y mundial.

14 Crece la resistencia antiimperialista de los pueblos

Crece la resistencia de masas en Oriente Medio y América Latina. Oriente Medio se está convirtiendo en un nuevo e inmenso Vietnam para el imperialismo. Red Roja apoya la legítima resistencia que en países como Palestina, Iraq, Afganistán, Líbano o Libia se enfrenta a la ocupación.

Igualmente, Red Roja apoya firmemente a los gobiernos revolucionarios y a los movimientos populares que han iniciado una andadura de emancipación y de transformación social en América Latina, proceso que merece un análisis pormenorizado.

La Revolución Cubana, cuya heroica resistencia sigue siendo fuente de inspiración para todos los pueblos del mundo, ha demostrado a los pueblos de Latinoamérica la necesidad imperiosa de la construcción socialista. Nunca se insistirá suficiente al valorar sus logros en sanidad y educación, sus conquistas sociales (la mortalidad infantil más baja de todo el continente, a pesar del bloqueo), culturales (total erradicación del analfabetismo) y de toda índole.

La Revolución Bolivariana de Venezuela, por su parte, como ruptura progresiva con el imperialismo, ha puesto sobre la mesa la necesidad de nuevos planteamientos políticos y económicos en el continente, basados en la soberanía económica, el desarrollo autocentrado y la recuperación para el pueblo de las principales fuentes energéticas del país, con las que se han impulsado ambiciosos programas sociales. Pero, sobre todo, la Revolución Bolivariana ha generado nuevos espacios de Poder Popular en los que las fuerzas revolucionarias pueden acumular fuerzas, crecer y desarrollarse, a fin de profundizar el proceso orientándolo hacia la destrucción del Estado burgués.

Así mismo reconocemos a las FARC-EP de Colombia, guerrilla guevarista para la que Red Roja exige el estatus de fuerza beligerante en una contienda civil, como histórico integrante de la vanguardia antiimperialista en América Latina, rechazando toda criminalización por parte de los medios de comunicación de la oligarquía. De la necesaria victoria de las FARC depende, en buena medida, que el proceso de integración regional y de recuperación de soberanía iniciado en numerosos lugares de Latinoamérica se incline hacia la superación del sistema capitalista, en lugar de quedarse estancado en fórmulas retóricas o meras reformas sociales dentro de un sistema que es responsable directo.de la pobreza y la marginación padecidas por el continente.

Conclusión

Los anteriores son los principios esenciales que definen a grandes rasgos el proyecto político de red Roja. Son principios básicos en todos los movimientos revolucionarios desde hace décadas, pero que se mantienen vivos porque aún no se ha alcanzado la transformación a que aquellos movimientos se conducían. Son principios, por tanto, no del todo nuevos. Es evidente que existen realidades nuevas que hay que estudiar y que es preciso analizar de qué manera ha de urdirse hoy la organización de las trabajadoras y trabajadores y de las capas populares para enfrentar la barbarie a que nos conduce la decadencia capitalista. Ahora bien, portavoces intelectuales de círculos socialdemócratas, y no sólo socialdemócratas,      han      pretendido   utilizar la constatación simple de la naturaleza mudable de la realidad para declarar solemnemente obsoletos los principios en los que se fundó el mismo nacimiento del movimiento comunista. Es una trampa argumental que intenta justificar la renuncia a un mundo diferente.

Nosotras, muy al contrario, consideramos que quienes desprecian los principios como anquilosados quieren justificar vetustas injusticias con novísimas máscaras. Nuestra respuesta es apostar por una reapropiación crítica y dialéctica de las ideas de Marx, Engels y Lenin, de las escuelas de pensamiento revolucionario y de las experiencias de la clase obrera y de los pueblos, así como de las de tantos otros luchadores y luchadoras que dieron su vida por el socialismo.

Desenmascarar la falacia ideológica, construir la crítica radical, la lucha ideológica, por darle el nombre clásico, es, pues, una labor fundamental en nuestra acción. Como decíamos al principio la debilidad es grande y la tarea ardua, pero la necesidad histórica de construir

una alternativa global al capitalismo es más evidente y urgente que nunca, a pesar de la enorme desarticulación social en la mayor parte de las ciudades y pueblos.

Red Roja, al tiempo que apuesta decididamente por su propia construcción como organización política revolucionaria, siente – como otros muchos luchadores y luchadoras, movimientos sociales y sindicatos alternativos - la necesidad y urgencia de agrupar sectores y fuerzas anticapitalistas con el objetivo de crear un Frente de Izquierda, en el que la lucha por el socialismo y por los derechos nacionales de los pueblos sean objetivos indisociables, flexible en el interior de su radicalidad, basado en la convivencia de concepciones plurales, que respete la autonomía de los movimientos sociales, para quien las elecciones y las instituciones no sean un fin en sí mismo, sino una palanca al servicio de la movilización y la transformación socialista de la sociedad. Esa es nuestra tarea impostergable.