Proyecto de (re) subalternización*

El devenir de la Humanidad es conseguir una sociedad, una forma de relacionarse, donde el crecimiento de esta permita el crecimiento de los individuos.

No es nada nuevo es algo que la Filosofía, ha intentado comprender y razonar. En estas relaciones se dan contradicciones entre proyectos de diferentes naturalezas. Existe el proyecto de las clases dominantes y el proyecto de las clases dominadas.

No es nada nuevo y es por todos sabido, salvo por aquellos que viviendo en la inopia, no se enteran o no quieren esterarse.

 En este camino, cada nueva insurgencia de las clases subalternas (Gramsci) hay una reacción de la clase dominante, dirigida a acabar con la intención de subvertir el orden existente, no descubro  nada nuevo, el objetivo es contextualizarlo.

La necesidad de (re) subalternización se acentúa cada vez que hay un intento de las clases subalternas por acortar la distancia con la clase dirigentes y posteriormente acabar con las clases.

Surgen como respuesta a esa agudización del antagonismo de clase, “contramovimiento de las clases dominantes orientado  a garantizar la estabilidad de las relaciones de dominación”. Esta respuesta es siempre reaccionaria, se trata de “desactivar, desmovilizar, pasivizar” el proceso de insubordinación y emancipación.

A este proceso y proyecto de dominación, lo definió Antonio Gramsci, como revolución pasiva. Esto implica necesariamente una acción desde abajo de las masas.

“La noción de revolución pasiva, busca dar cuenta de una combinación desigual y dialéctica de dos tensiones, tendencias o momentos: restauración/renovación, preservación/ transformación, o como señala el propio Gramsci “conservación/innovación” (1981-1999 tomo 3, c8, &39,238)” Massimo Modonesi.

Ante una acción insurgente aun limitada, se produce una reacción sulbaternizante de las clases dominantes. “En efecto, si bien el empuje desde abajo no es suficiente para una ruptura revolucionaria, basta para provocar y obligar a una reacción desde arriba, impone unos ciertos cambios sustanciales además de otros aparentes e incorpora  y satisface algunas de las demandas ”M.M.

Movilización de las Marchas de la Dignidad el 27 de mayo. Fuente: Página Marchas de la dignidad

Por lo visto hasta este momento, podemos pensar por tanto que estamos inmerso en el proyecto/proceso de las clases dirigentes de este país (Ibex 35), de (re) subalternización de las protestas populares que se dieron desde antes del 15M, pero que se acentuaron desde esta fecha.

Desde esta fecha mítica que es empleada para acotar un proceso de protestas, de diferentes intensidades y objetivos. Desde esta fecha digo, se produce un intento de encauzar la movilización hacia cauces “democráticos” y controlados donde no caben ilusiones transformadoras, como se ha visto a posteriori.

Pero las clases dominantes son capaces de armar una movilización controlada, con un limitado impacto, buscar niveles de consenso con el objetivo de parar un movimiento o tendencia social de descontento que resulte amenazante para el orden jerárquico.

La revolución pasiva, término empleado por Gramsci no en su forma política, sino según Modonesi en una forma descriptiva, consta de elementos progresivos y regresivos.

Si como dice Gramsci, la dualidad dialéctica conservación/innovación fue aplicada en este caso. Podemos es considerado un elemento progresista con una finalidad analgésica, versus elementos regresivos (reaccionarios), por parte del Estado como sujeto del proceso/proyecto de revolución pasiva, con la aplicación de las reformas y leyes necesarias para esto, (reforma del 135, Ley mordaza, reforma del código penal, etc.)

Con el fetichismo electoral instaurado en este País por el Régimen del 78, el cambio del “Bipartidismo” por el “Cuatripartidismo”. No supone cambios reales en la correlación de fuerzas con el Régimen. De dos partidos del Régimen hemos pasado a cuatro.

Pero si ha logrado reconducir el proceso que se venía formando desde abajo con la participación de la gente a un institucionalismo de toma de decisiones por arriba. ¿Dónde queda el “no nos representan”?.

El intento de mejorar la cara de la Monarquía con el cambio de rey. No olvidemos que la Monarquía es el pilar fundamental del Régimen del 78. Fue producto también de ese movimiento 15M que aunque no supuso ningún peligro real para el sistema, si que lo puso sobre aviso de lo que estaba pasando y se acentuó el proyecto tendente a la asimilación de las reivindicaciones populares. Ante esto surge la pregunta, ¿fue la movilización del 15M un movimiento controlado? 

Hubo unos movimientos de cambio de caretas del régimen, también hubo movimientos represivos y sigue habiéndolos y no pararán hasta conseguir paralizar las protestas, o por lo menos desactivar sus contenidos más peligrosos para ello.

La represión la están aplicando paulatinamente, incrementándose progresivamente. En principio es dirigida de forma selectiva sobre personas casi siempre desconocidas y manifestantes, pero con gran montaje mediático, con consecuencias dramáticas tanto en sus libertades como en su economía, el objetivo silenciarlos y dar ejemplo, pero también cada día más se aprecia que la represión se va extendiendo, amenazando a los que participaron en el referéndum de Catalunya, no solamente a personas en las manifestaciones, sino en el ámbito político. Día a día se incrementan en el Estado español los presos políticos. 

Los recortes de derechos “consagrados” por su Constitución, siguen realizándose de forma continuada sin una oposición fuerte en las calles, los tiempos de las grandes movilizaciones parece que pasaron, de momento,  la revolución pasiva ha cuajado. Pero el sujeto del cambio sigue estando presente, es la clase obrera esclavizada y la clase obrera parada el malestar social avanza. La triada dominación/conflicto/emancipación, sigue vigente, pasar del conflicto a la emancipación es pasar de la pasividad a la actividad, es decir tomar conciencia y “querer/poder hacer” para cambiar. La participación de los obreros en este cambio de conciencia es fundamental.

LA LIBERACION CATALANA.

El proceso de liberación nacional de Catalunya, ha dejado al descubierto el entramado de la Transición y a los que la organizaron. En las contradicciones que llevan a la ruptura, como en el caso catalán, donde un territorio rompe con un estado, se ven nítidamente las diferentes posiciones. Quien está del lado de la ruptura y quien del lado reaccionario. En este caso se ha visto claramente la estrategia de mantenimiento y consolidación del Régimen del 78, heredero del Régimen de Franco. Demostrando hasta qué punto el sistema tiene interiorizado el manejo de las conciencias con sus políticas posibilistas orientando hacia el pensamiento único a las capas de la población en contra de sus propios intereses.

Se ha podido apreciar, como se aplica el proyecto de pasivación, amenazas a políticos y ciudadanos, amenazas económicas, bombardeo de la opinión pública catalana y estatal. Infundiendo miedo a los catalanes y exacerbando en su contra al nacionalismo español, con la ayuda necesaria de las corrientes analgésicas, (PSOE, Podemos/IU).

Este proceso que venía cuajando desde hace años, toma fuerza con la convocatoria del referéndum del 1 de oct. Esta fase final del Proceso, clarifica las posiciones. Supone el desenmascaramiento del nuevo PSOE de Pedro Sánchez, pero también del mundo Podemita, fracasando las dos opciones, como no podía ser menos. Los dos como representantes de los elementos progresista/analgésicos del Régimen,  enfrentados al independentismo, independentismo que en el que algunas de sus opciones, no se diferencian mucho de los partidarios del Régimen.

El tándem PSOE/Podemitas representan el ala del Régimen encargado de la (re) subalternización de los Catalanes, que con la aceptación de las elecciones del 155 parecería haberla conseguido al aceptar, los independentistas, la convocatoria de elecciones por el Estado que oprime a Catalunya.

Los resultados de estas elecciones han demostrado el sentimiento de Nación del 50% de ciudadanos catalanes, suponiendo un inconveniente para el Régimen.

La revolución pasiva sigue su proceso/proyecto. Por un lado la represión, donde los militares llevan la voz cantante, con la Guardia Civil, cuerpo militar llevando la investigación y las imputaciones a los dirigentes del Proceso acusándoles de rebelión y persiguiendo a personas y grupos que participaron en el referéndum.

Basándose en su constitución como ley represora de cualquier intento de reforma y no digamos ya de ruptura. Las modificaciones del código penal, la ley mordaza, la implementación del delito de odio y ahora el montaje de las falsas noticias además de intentar la derrota total del enemigo catalán, intenta acallar a las voces discordantes con su proyecto y no tardando, si sigue adelante, a los que se solidaricen con ellos.

DOMINACIÓN/CONFLICTO/EMANCIPACIÓN.

“Los grupos subalternos sufren siempre la iniciativa de los grupos dominantes, aun cuando se rebelan e insurgen” Gramsci (1981-1999, tomo 6.182) Massimo Modonesi.

Parece que Gramsci da en la diana. Si los dirigentes de una ruptura democrática con el Estado, aceptan las leyes de dicho Estado, no dejan de ser subalternos, y están haciendo retroceder dicho proceso, parece  más razonable exiliarse que aceptar las competencias de un tribunal de orden público.

El proceso/proyecto de reeducación/resulbartenización, seguirá, pues es condición necesaria para que nada cambie. La creación de conciencia, “poder hacer”, solo es posible en la lucha, podemos tener las mejores teorías pero hay que confirmar su validez, ponerlas en práctica. Los términos de este proceso, desde la dominación a la emancipación, no son estancos, sus contradicciones fluctúan entre el flujo y el reflujo, avances y retrocesos. El conseguir avanzar, es la condición para conseguir nuestros objetivos.

El fortalecimiento  de las organizaciones de base como los CDR en Catalunya, o los comités de pueblos y barrios de las Marchas de la Dignidad, u otros que se creen, es fundamental para conseguir la necesaria insubordinación, empoderamiento de clase, para conquistar la hegemonía en torno al proyecto emancipador de la clase obrera, esta hegemonía que arranca de la subalternidad pasa por el antagonismo y la autonomía, implica no solamente una lucha política, sino también cultural, pero también es necesario estar atentos a las corrientes subalternistas que nos encontraremos en este camino.

Estas intentaran llevarnos hacia  posiciones no peligrosas para el sistema. Para Gramsci  “ Lo progresivo está relacionado con la victoria política,…. con la disminución de la distancia entre clases subalternas y el poder, una distancia que se puede cubrir solamente con una construcción subjetiva, de activación de las masas, de construcción de conciencia, que arranca de la subalternidad pasa por el antagonismo y la autonomía y desemboca en la hegemonía” M.M.


*Del libro de Massimo Modonesi, Subalternidad, Antagonismo, Autonomía, Marxismo y subjetivación política.

*Del artículo de Massimo Modonesi, Revolución pasiva y subalternización


Alberto Dávila