Falsa conciencia

Nos hablan de democracia identificándola con el derecho de voto cada cuatro años, nos permiten que votemos para “elegir a quienes nos explotarán durante cuatro años” y dicen que esto es la libertad. Pero esto es solo un engaño, es la ilusión, el fetiche de que votando cambiaremos el mundo, que deleguemos en ellos la solución a nuestros problemas, que tenemos el poder judicial para exigir nuestros derechos, lo estamos viendo ahora, que derechos defiende el poder judicial. Tenemos el legislativo para generar leyes  que nos defiendan, tenemos el ejemplo de la Constitución del 78, con sus múltiples carencias, como el derecho de autodeterminación.¿ Que preceptos son los que se cumplen?, el de la propiedad privada, los intereses de la burguesía y nada más. Creíamos  que esto es la libertad, pero aumentan los detenidos y juzgados por luchar. El legislativo legisla, el judicial juzga y nosotros sufrimos las consecuencias.

La falsa conciencia es empleada por el sistema para hacernos creer que somos libres. Este inyecta doctrina socialmente para legitimar el modelo representativo, pero como demuestra Marx “Lo que recubre el derecho burgués como forma de libertad e igualdad, es en realidad la desigualdad, que la libre voluntad es en realidad la necesidad”.

Si se sabe ver, es posible comprender aquellas doctrinas como ideología de legitimación del Estado que fuerza, mediante coerción política la dictadura de la burguesía.

Esto es ideología aberrante entre los trabajadores y la manifestación de la hegemonía ideológica de la burguesía.

Hegel advirtió la contradicción entre la sociedad civil, la esfera de lo particular y el Estado, el ámbito de los intereses supuestamente comunes. Y Marx advirtió  entonces “que la oposición entre intereses particulares e intereses generales no puede solventarse mediantes construcciones ideológicas sino solo por medio de la resolución real de los conflictos internos de la sociedad”. Es decir por medio de un acto radical que modifique las relaciones sociales existentes, por medio de una revolución.
Estamos cansados de este interminable proceso sucesorio, donde el régimen intenta reconstruirse, en este cansancio está su victoria. Para ellos está empleando todos los medios a su alcance. Como primera tarea está la de reconstruir su maltrecha hegemonía social, algunas herramientas se le han roto, una la de la mano izquierda no funciona, lo bien que necesitan. Los sindicatos y el reformismo están desenmascarados. Y la de la mano derechas su alianza con la derecha nacionalista esta desquebrajada.

Ante esto y como maniobra de distracción, Nos lanzan el anzuelo de la regeneración del régimen, nos cambian la cara de la monarquía, y aparecen nuevas caras con las que ilusionan a una parte importante de los trabajadores.

En la esfera internacional aparece el nuevo emperador, uno ya esta amortizado, el  otro está por ver si se le puede amortizar. Mientras tanto sigue las tensiones imperialistas, siguen las matanzas.

El fascismo como solución de la burguesía para mantener sus privilegios avanza por todo el mundo a golpe de guerras y miedo inducido.

Los trabajadores seguimos sufriendo el paro, nos quitan la sanidad, la cultura, lo conseguido con las luchas durante mucho tiempo. Es mentira no tenemos libertad.

La democracia, (el socialismos también) sigue siendo un ideal un objetivo programático que exige cambios sociales y no solo políticos.

El Estado representativo burgués y  la ideología que se inyecta socialmente para legitimarlo, con la ayuda del reformismo, está en crisis. Cualquier movimiento emancipatorio , provenga de la concepción marxista o no, ecologistas , feministas, antimilitaristas, han de replantearse las relaciones sociales y la forma de cambiarlas radicalmente, es decir, plantearse el modelo social o sus reivindicaciones se quedan solamente en buenas intenciones, que refuerzan la ilusión democrática burguesa y acentúan la falsa conciencia y la contradicción entre la esfera de lo público donde parece que existe libertad, y la esfera de lo privado donde los individuos son materialmente desiguales.