China versus FMI y BM

El ratón que se llevó el queso


Érase una vez una pareja de gatos muy grandes. Se llamaban Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial. Fondo y Banco tenían el monopolio de lo que consideraban "ayuda" a los países y que sólo eran trozos de queso con los que cazaban a los ratones. Uno de esos ratones se cansó del juego y decidió que había que comenzar a torear a Fondo y Banco hasta hacerles inservibles y, al mismo tiempo, que el resto de ratones viesen que era posible llevarse el queso y no quedar aprisionados en la trampa. Ese ratón fue creciendo y creciendo hasta convertirse en el gran ratón que da miedo a los gatos Fondo y Banco. Ese ratón se llama China.

En su reunión de primavera (18 de abril), el FMI y el BM acaban de criticar a China porque, dicen, es un "operador opaco" en el sistema de préstamos a los países miembros del FMI y del BM porque no coordina su política de ayudas con ellos y, por lo tanto, "desestabiliza el mercado internacional de préstamos". ¡Buaalá! Otra vez con la misma historia y con la misma histeria: dentro de mis normas todo está bien, fuera de ellas todo está mal.

Detrás de los lloros de los gatos Fondo y Banco subyace lo de siempre: el declive de la hegemonía occidental y el hecho de que China es ya el referente para muchos países, un referente imparable y con unas prácticas políticas que se sitúan a años luz de las injerencistas occidentales. Porque a los lloros de Fondo y Banco ha respondido con absoluta claridad y franqueza uno de los ratones que, hasta ahora, eran cazados de forma sistemática atraídos por la trampa del queso: Yoweri Museweni, presidente de Uganda, ha respondido de forma muy gráfica diciendo que él ha acudido a solicitar préstamos a China porque, a diferencia del FMI y el BM, los chinos "no hacen preguntas innecesarias".

Fondo y Banco dicen ahora que son buenos gatos, que no quieren cazar a los ratones con su "ayuda" y que el gran ratón tiene que saberlo para "coordinar las decisiones sobre concesión de préstamos a ciertos países". Tarde, muy tarde. Sus lágrimas ya no conmueven.

Para entender hasta qué punto Fondo y Banco están alarmados, y llorando, así como su patrón, EEUU, por la presencia cada vez más importante como donante financiero de China hay que dar una cifra: desde el 2000, cuando empezó, hasta el 2014 China ha otorgado préstamos por valor de 350.000 millones de dólares. Pero lo relevante, y por lo que lloran tanto Fondo como Banco y su patrón estadounidense es que desde 2011 China ha superado a EEUU en cuanto a la concesión de préstamos. Y lo hace con tasas de interés del 2'5%, muy inferiores (a veces hasta la mitad) de las que imponen tanto Fondo como Banco y su patrón estadounidense. Y claro, los ratones no son imbéciles y saben a quién dirigirse huyendo del queso occidental.

El FMI, el BM, EEUU y los vasallos de EEUU (o sea, la moribunda Europa) saben que no pueden competir con China ni a corto, ni a medio ni a largo plazo. Es decir, que no pueden competir con China, y de ahí la guerra comercial que ha lanzado EEUU o la reciente crítica de la UE a la Nueva Ruta de la Seda.

Por una razón muy sencilla: al contrario que el FMI y el BM, China no impone políticas de ajuste y, por el contrario, su política de financiamiento se enfoca a industrias y sectores de la economía de los países a quienes otorga los préstamos que contribuyen directa o indirectamente en el desarrollo de la economía de China. Por eso casi todos los préstamos van a los sectores de la energía, del transporte y la logística, a la minería o a la agricultura.

Y si se hecha un vistazo mucho más detallado, se ve que los principales receptores son Rusia, Pakistán, Angola, Laos, Venezuela, Turkmenistán, Ecuador, Brasil, Sri Lanka, Kazajstán, Cuba, Costa de Marfil, Etiopía, Zimbabue, Camerún, Nigeria, Tanzania.... Los nombres no los he puesto al azar, sino que aparecen por este orden en los datos chinos sobre a dónde va su ayuda exterior y sus préstamos a bajo interés. Es decir, se busca, por una parte, reforzar todo el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda, con Rusia y Pakistán como ejes centrales. Y, por otra, se piensa en África como el continente del futuro.

Si África es el continente del futuro, los africanos están viendo que China es el poder del presente. Hoy mismo Kenia ha pedido oficialmente su ingreso en el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras. Tras Etiopía y Egipto, es el tercer país africano que forma parte del BAII. Sudáfrica (miembro fundador, pero que aún no ha ingresado sus cuotas), Madagascar y Sudán también tienen la pretensión de hacerlo antes del verano. A partir de aquí el resto irá en cascada.

El BAII comenzó a andar el enero de 2016 con un total de 57 países, sobre todo asiáticos, como miembros. Ahora los miembros son ya 86 y hay nada menos que otros 15 en espera de que sea aceptada su solicitud. Y lo son de los cinco continentes.

Es decir, que este año más de la mitad de los países del mundo formarán parte del BAII y habrán comenzado a conocer qué hay que hacer para coger el queso sin caer en la trampa de ser cazados por Occidente. El debate estará en si el gran ratón chino también los va a cazar con su queso o no, pero esa es otra historia. Otro dato: de los 86 miembros del BAII, 17 ya han pedido los correspondientes permisos para que todos los préstamos y operaciones financieras que se realicen con el BAII sean en yuanes únicamente. Y por esto es por lo que Fondo y Banco lloran diciendo que se desestabiliza el mercado internacional de préstamos, porque no lo controlan y no es en dólares.

Fondo y Banco van a seguir llorando. EEUU va a seguir amenazando. Ese zombi que es la UE va a seguir siendo un vasallo. Supongo que esto os hará ver con mayor claridad el fin irremediable de la hegemonía occidental y del por qué del comportamiento, agresivo y suicida, de Occidente para intentar retrasar lo inevitable.

El Lince