Más de 405 víctimas mortales en accidentes laborales en lo que va de año

                       Morir trabajando

Por Anna Pacheco

    “Fallece una operaria atropellado por un camión”. “Fallece un trabajador al caer a un silo de 20 metros”. “Un trabajador muere asfixiado en la cámara de un almacén”. Hay personas en España que un día van al trabajo, pero nunca vuelven a casa. O que regresan con importantes daños físicos. O que vuelven, pero tendrán que enfrentar un largo periodo de baja.

     Este año, ya han fallecido en España 405 personas desempeñando su trabajo en los primeros ocho meses de 2017, según el avance actualizado de siniestralidad en el ámbito laboral publicado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

   La mayor parte de estos accidentes se dan en contextos de extrema precariedad laboral y sobre todo en trabajos no cualificados del sector agrario, industrial o de la construcción. Pese a ser una lacra de las más mortíferas —que causa más víctimas mortales que el terrorismo, y casi tantas como los accidentes de tráfico— su alcance mediático es limitado.

   Los accidentes laborales no han parado de incrementar en los últimos cinco años coincidiendo con el impulso de la actividad. Cada día de 2016 se produjeron 1.547 incidentes con baja de la trabajadora o del trabajador, un total de más de 480.000 accidentes al año. Estos datos son los más altos registrados desde 2013.

   Este año vamos por el camino de superar estas cifras: el número de accidentes con baja por estas fechas ya supera el 5,7% al mismo periodo del año anterior. Según los datos publicados, el 69% de los accidentes laborales tienen como víctima a un varón. La mayor parte de los accidentes laborales se deben a sobreesfuerzos físicos, caídas, tropiezos, choques contra objetos o contactos con materias cortantes o punzantes


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