[Crónica] La huelga general del 8 de marzo en Madrid, Valladolid y Ciudad Real

Por segunda año consecutivo, se convocó en el Estado español una jornada de huelga general para el día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. A pesar de que el planteamiento oficialista llama a parar solo a las mujeres e intenta vaciar de contenido y lucha esta histórica jornada de la clase obrera, cada vez son más las trabajadoras y trabajadores organizados que toman conciencia de la necesidad de batallar porque este día no se convierta en una jornada festiva y anecdótica, sino que la lucha por los derechos de la clase obrera estén en el centro de las reivindicaciones.  

Madrid

La jornada comenzaba a las 5 de la madrugada en el Corredor del Henares, zona que se caracteriza por la presencia predominante sector logístico, donde hubo mayor seguimiento de la huelga que el año pasado. Todas las secciones sindicales de CGT- SOV pararon y los piquetes recorrieron varias empresas de la zona. Tras los piquetes, se convocó una numerosa concentración, donde las reivindicaciones anticapitalistas se hicieron hueco en el manifiesto que se leyó ese día. 

En Madrid capital, la manifestación fue masiva y las cifras oficiales hablan de más de 350.000 personas. Los sindicatos alternativos se organizaron en el bloque sindical de clase y combativo que desde el inicio de la manifestación sufrió la represión policial al prohibir a los compañeras que saliera su furgoneta con la megafonía sin dar motivos para ello e identificando a un abogado del sindicato Co.bas. Sin embargo, eso no impidió que este bloque pusiera en el centro las reivindicaciones de las mujeres trabajadoras, silenciadas de manera interesada por asambleas copadas por opciones electoralistas que ven en las próximas elecciones su única batalla e intentan impedir a las trabajadoras hablar de sus reivindicaciones de clase.


Valladolid

La jornada de lucha comenzaba a las 22 horas del 7 de marzo en el servicio municipal de limpieza donde se concentraba un piquete formado por la asamblea 8M, CGT y CNT. La policía nacional acudió al lugar para impedir al comité de huelga entrar a comprobar el cumplimiento de los servicios mínimos y con una actitud violenta que iría a más, según avanzó la jornada de lucha. Se realizaron dos piquetes más en la factoría de carrocerías de FASA Renault y en la rotonda del colegio San Agustín, dos lugares donde la policía cargó contra los miembros del piquete que estaban informando a los trabajadores de su derecho a hacer huelga, con 4 personas heridas y decenas de identificados. En el último caso, iban acompañados además de la policía municipal del Ayuntamiento del cambio, que apoyó la huelga feminista enviando a mujeres policías a reprimir a las mujeres trabajadoras. 

Otro  piquete recorrió las universidades y el centro de la ciudad hasta las 12 del mediodía que comenzó  la manifestación estudiantil, que tuvo un gran seguimiento, y a las 17:30 horas partía una cacerolada que recorrió varias tiendas de ropa de multinacionales recordando que en huelga general no se consume y denunciando las condiciones de las mujeres trabajadoras que producen para las principales multinaciones textiles, así como solidarizándose con la represión sufrida con las piqueteras asturianas. 

Finalmente, la pancarta con el lema “por un feminismo de clase, interseccional y combativo” abría la numerosa manifestación de por la tarde, a la que según las cifras oficiales acudieron el doble de personas que el año pasado. El manifiesto leído al final de la manifestación y escrito por la asamblea 8M, mencionó que “el 8 de marzo vuelve a ser jornada de lucha histórica para las trabajadoras y por tanto también para la clase obrera que avanza en su conciencia feminista de la lucha. Y lo es, no porque los medios de comunicación y todo el entramado político y social así lo dispongan, sino porque las trabajadoras nos organizamos en esta convocatoria frente a quienes en nombre del feminismo desmovilizan y manipulan desde las diferentes expresiones de la política institucional la jornada de huelga general feminista, para que no sea ni general ni feminista, es decir, para vaciar de contenido el derecho a la huelga.” Asimismo, denunció que el llamamiento no-mixto a la huelga es “burgués y machista” porque pone en situación de vulnerabilidad a las mujeres trabajadoras, focalizando en ellas la represión laboral e instrumentalizándolas para intereses electorales y defendió el carácter de clase de la huelga general “porque no llamar a la huelga general no perturba los intereses de la patronal”. 

Fuente: CGT Valladolid
Fuente: Último Cero

Ciudad Real

La mañana comenzaba en Ciudad Real de color morado, con una concentración  en la que participaron el colectivo de estudiantes, sindicatos, pensionistas, las mujeres comunicadoras o el Colectivo Espinas, donde había numerosas pancartas contra la violencia machista, como es natural, y entre las que también se podían leer lemas que apelaban al reconocimiento de los derechos que deben garantizar la igualdad de las mujeres trabajadoras, tanto dentro como fuera del hogar. Los lemas no olvidaban a las mujeres más olvidadas y precarias, la importancia de la unidad combativa de clase. 

Las acciones reivindicativas arrancaba en otras localidades de la provincia, como en Alcázar de S. Juan donde colectivos, partidos y sindicatos siguieron a la Asamblea Feminista 7N en una manifestación hasta la Plaza del Ayuntamiento, donde unos lazos morados colgados en un balcón recordaban el color de la mañana. 

Por la tarde, Ciudad Real se sumaba, al igual que en el resto de ciudades del estado, a la manifestación convocada por la Asamblea Feminismos de la ciudad junto a otros colectivos provinciales. Es innegable que fue muy numerosa, colorida y con la presencia de personas llegadas de varios pueblos de la provincia. Transcurrió en un clima reivindicativo donde se apeló igualmente a la desigualdad social, se vitoreo a los hombres feministas que acompañaron, y finalmente la Plaza del Ayuntamiento se llenó por completo.

En Campo de Criptana esa misma tarde Las Violeteras hicieron una numerosa concentración.

El día fue intenso desde Socuellamos, Manzanares, Valdepeñas, Herencia... Todas las localidades quisieron sumarse a uno de los días más emblemáticos del movimiento feminista mundial.

Nuestro reto mayor como mujeres trabajadoras es la reconstrucción de la unidad combativa de clase que nos lleve a la destrucción de las relaciones capitalistas, sociales y económicas. Tenemos que ir avanzando a la unidad de clase, de todas las personas de la clase obrera. Y las mujeres no conseguiremos la emancipación sin este cambio revolucionario. Las mujeres trabajadoras hemos estado y estaremos en vanguardia en la lucha por liberación de la clase obrera y, en este contexto, por nuestra emancipación integral. Y seremos las primeras precisamente porque las cadenas que nos atenazan son más fuertes. Como decía uno de los comunicados que se repartió. ¡La emancipación no se pide… en el combate se consigue!