1º de mayo: La lucha es el único camino


Afrontamos este 1º de mayo asistiendo a un repunte de las movilizaciones tras dos años de parálisis social sobrevenida tras el agotamiento de un ciclo de respuesta popular a las medidas impuestas por la UE e implementadas por los gobiernos de turno en beneficio de las grandes empresas y de la gran banca para desgracia de la clase trabajadora y los sectores populares. Como hemos apuntado en otras ocasiones, la sola movilización por muy masiva que sea, si no va acompañada de la organización popular y de una clara estrategia de toma de poder, se termina ahogando en sus propios límites, máxime si no es suficiente para lograr siquiera alguna de las reivindicaciones que plantea.


Ni que decir tiene el fiasco que ha supuesto para miles de personas que salieron a las calles, y que acabaron volcando sus esperanzas en opciones electorales que se erigieron en referentes políticos de las mismas, cuando han visto los resultados. Por un lado, el cierre de filas de los partidos puntales del régimen a la hora de formar gobierno y por otro la decepción de las expectativas creadas cuando los que decían que “podían”, una vez llegados a gobiernos autonómicos y municipales han dicho “que no pueden”. Y es que ciertamente no se pueden implementar políticas de choque frente a la crisis a favor de la clase trabajadora mientras sigamos con el yugo del pago de la deuda, el euro y la UE, pero esto ya lo sabían los que contribuyeron a  “vaciar las calles para llenar las urnas”.


Mientras nos intentan ilusionar desde los aparatos de propaganda del poder con una supuesta recuperación económica, la realidad nos sigue dando sus bofetadas de tal manera  que las condiciones laborales siguen siendo penosas para nuestra clase: desempleo, precariedad, temporalidad, bajos salarios, EREs, desahucios, carestía, ataque a las pensiones, recortes en coberturas por desempleo…

El contraste entre los beneficios empresariales que se elevaron en más de un 200%, así como el de los seis mayores bancos españoles que obtuvieron un beneficio en los últimos 10 años en plena crisis de 84.000 millones de euros, con los 672 trabajadores muertos en accidente laboral durante 2017 dibuja una estampa brutal sobre la naturaleza criminal del capitalismo y quiénes pagamos sus crisis.


Los sindicatos CC.OO y UGT continúan dando balones de oxígeno a la patronal y al gobierno firmando pactos como el de la subida salarial que supone una trampa para la clase trabajadora con el fin de tranquilizar el malestar existente por unos salarios que no dan para llegar a mitad de mes, puesto que las condiciones para una eventual subida están sujetas a unos indicadores de crecimiento que saben perfectamente que no se van a dar. Además de esto, su única acción sindical se limita a la negociación y en el último caso a la judicialización de los conflictos a sabiendas de que las leyes laborales, muchas firmadas por estos mismos sindicatos, dejan en indefensión total a los trabajadores.


Es por eso por lo que decimos que la lucha es el único camino y es por eso que Red Roja viene advirtiendo de la necesidad de unir a la clase en torno a los intereses comunes frente al intento de dividirnos entre naciones, entre sexos, razas o procedencias. Las reivindicaciones particulares de la mujer trabajadora, de los inmigrantes, de las naciones oprimidas o de los pueblos masacrados por el imperialismo, no son sólo de estos colectivos sino de toda la clase trabajadora internacional. 


Del mismo modo venimos defendiendo la unificación de todas las luchas sectoriales y parciales como medida imprescindible para la acumulación de las fuerzas necesarias para plantarle cara al poder del capital y sus organismos, así como para solidarizarnos y defendernos frente al aumento de la represión emprendida por el gobierno contra todo tipo de expresión, acción u organización que se salga del redil político del régimen y se plantee una lucha eficaz para transformar las cosas. Tenemos muy presente que en un régimen donde no existen garantías ni libertades para la disidencia política, la clase trabajadora  en general y los comunistas en particular, debemos adaptar nuestros métodos y organización aprendiendo de las luchas obreras en otros oscuros momentos de la Historia.

 

Hemos emprendido experiencias de organización obrera en los barrios para ofrecer herramientas de lucha a aquellos sectores de desempleados y precarios a los que no llegan las organizaciones sindicales tradicionales, y que suponen un complemento a la acción sindical de estas en las empresas. Hay casos significativos en los que el sindicalismo alternativo ha jugado un papel protagónico en huelgas tan importantes como las de los trabajadores de Titanlux o de Amazon.


Tras haber experimentado las limitaciones de las grandes movilizaciones, y una vez desvanecidas las esperanzas en la vía electoral-institucional en amplios sectores populares, Red Roja sigue llamando a la unidad de la clase trabajadora, a la organización y la lucha como único camino para nuestra emancipación.

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA¡ ¡VIVA EL 1º DE MAYO!