Las claves de la victoria de Titanlux

Isa Benítez, militante del sindicato COS

El pasado 2 de febrero, en el cuarto día de una huelga indefinida, la plantilla de Industrias Titan celebraba la victoria: la reversión de los despidos no pactados y el compromiso de no reincidir, durante 2 años y 3 meses, en la destrucción de puestos de Trabajo.

"Huelga, huelga y huelga". Así terminaba el comunicado del Comité de huelga de Industrias Titán, el 30 de enero. La medida propuesta por el Comité y aceptada por la asamblea de trabajadoras llegó después de que la empresa intentara cubrir los paros parciales con trabajadoras procedentes de Empresas de Trabajo Temporal y la falta de voluntad manifiesta de llegar a ningún tipo de acuerdo en el arbitraje y mediación realizado ante el Departamento de Trabajo.

El conflicto, que comenzó el 26 de julio de 2017 con la formalización de los primeros despidos, se ha resuelto después de que la asamblea de trabajadoras ratificara el preacuerdo con la empresa. El texto, tal y como recoge el comunicado de desconvocatoria hecho público por Comisiones de Base (Co.bas) especifica: "la readmisión de los tres trabajadores despedidos que no aceptaron la propuesta económica por despido ofertado por la empresa, y el compromiso de la empresa de no proceder a extinguir ningún contrato de su plantilla, por las causas objetivas reguladas en los artículos 51 y 52 del Estatuto de los trabajadores, y ello durante un plazo de dos años y tres meses desde la firma del presente acuerdo ". Estos dos artículos, que regulan las condiciones para facilitar el despido individual y colectivo, fueron reformulados en la reforma laboral de 2012, reduciendo los requisitos y pruebas para la realización de lo que hasta el momento se conocía como "expediente de regulación de empleo ".

Cuatro días de huelga de 24 horas y casi cuatro meses de paros parciales ilustran el fuerte pulso que ha sostenido la plantilla frente a la familia Folch-Rusiñol, una de las grandes estirpes empresariales de Cataluña. La sucesión progresiva de despidos se producía en un escenario en que Fábricas Folch –grupo al que pertenece Industrias Titan- decidió socializar sobre las trabajadoras las pérdidas producidas por una arriesgada inversión financiera en plena burbuja especulativa, saldada con una deuda que en 2012 alcanzó los 91,8 millones de euros.

En una situación de retroceso generalizado de derechos laborales y de generalización de convenios colectivos a la baja –como el de Hostelería o el de Telemarqueting-, a pesar de la movilización de la izquierda sindical, es lógico preguntarse cuáles han sido los elementos que han desatascado el conflicto en favor de la plantilla.

Las claves de una victoria

Para Francisco García –miembro del comité de empresa por Co.Bas- hay dos elementos que sobresalen indiscutiblemente: la interrupción de la producción y la persistencia en los objetivos. Los paros parciales y el período de Navidad –donde es normal el paro de la actividad por vacaciones- sumadas al anuncio de huelga indefinida han puesto a "la empresa contra las cuerdas". "Tienes que tener cuenta que es un sector donde la competencia es muy dura y, a pesar de que han ido derivando pedidos y haciendo equilibrios, se les estaban acumulando retrasos y peticiones de clientes". Si el seguimiento de los paros parciales ha sido del 80 por ciento, en la última convocatoria llegaba casi al cien por ciento, en parte porque la empresa optó por evitar confrontaciones en la puerta de la empresa. La denuncia a Inspección de Trabajo interrumpió las prácticas de esquirolaje –con cambios y extensión de turnos y personal de ETT-. Pero García remarca la determinación en el objetivo de la movilización: "En ningún momento nos hemos planteado reformular o renunciar a ninguno de los objetivos con los que empezamos la lucha, nunca hemos dudado". Esto ha sido fundamental para sostener un trabajo duro, persistente de desgaste de la empresa.

"Haciendo nuestras las palabras de Laurentino González –participante de la huelga de hambre contra los despidos por bajas médicas en Telefónica el 2012-: "no hemos hecho nada extraordinario, sino lo que debería hacer cualquier comité de empresa"", subraya García. "Es abrumador que nos consideren un ejemplo, estamos sobrepasados ​​por la cantidad de mensajes que nos llegan". Y añade: "no debemos olvidar que también hemos aprendido de otras luchas, hemos querido recuperar los mejores elementos de otras luchas: caja de resistencia, hacer daño a la imagen de marca ... ha sido inevitable no recordar Panrico".

Tirando del hilo de las verosimilitudes con otras luchas, tenemos que señalar algunos elementos clave de la intensa trayectoria del conflicto de Titanlux:

Conocimiento del medio

La plantilla de Industrias Titan tiene antigüedad y un amplio conocimiento del funcionamiento y trayectoria de su empresa, en parte gracias a la presencia de la izquierda sindical en el Comité de Empresa donde, en virtud del derecho a la información –reconocido por ley- deben rendir cuentas sobre la situación, economía y perspectivas de la empresa. Esta información ha sido clave para poder anticiparse y entender la lógica de los movimientos de la patronal, su intención de repercutir sobre la plantilla las pérdidas de los fondos de inversión y de hacerlo gradualmente, sin hacer mucho ruido e individualizando la aceptación de la pérdida del trabajo utilizando la zanahoria de una mejor indemnización.

Asamblea de trabajadoras y unidad de acción del Comité de Empresa

A pesar de que varias trabajadoras aceptaron las propuestas de despido pactado, el grueso de la plantilla prefirió hacer visible que se trataba de un despido colectivo encubierto –para ahorrarse gastos y la justificación formal de la causa-, y abordó colectivamente lo que era un problema, efectivamente, colectivo. Para ello se dotó de dos herramientas fundamentales: la asamblea de trabajadoras y el Comité de Empresa. La primera como un espacio de socialización de la información y debate estratégico, soberano de las trabajadoras en lucha. La segunda como un vehículo de comunicación hacia la empresa y de elaboración de propuestas, formado por Co.Bas (surgida en bloque de CC.OO) y UGT, con once y cuatro delegados en el Comité Intercentros, respectivamente.

El binomio comité-asamblea ha sido el dinamizador de la necesidad de socializar la lucha más allá de la empresa y fortalecer los ánimos y la conciencia de la plantilla para hacer frente a la "intoxicación" informativa de los patronos y al esquirolaje promovido por la empresa.

Plan de lucha gradual y caja de resistencia

El conocimiento de la empresa, de su dinámica y de la importancia de las trabajadoras en el "buen funcionamiento" de la producción y comercialización de pinturas ha permitido calendarizar un plan de lucha gradual. Una progresividad que ha hecho posible que las trabajadoras más indecisas tomaran conciencia de la necesidad de cada paso, así como tomar el pulso a Industrias Titan al hacer coincidir el paro continuado de la producción justo en el período previo al incremento de la demanda de pinturas: la primavera.

Así, a pesar de que los despidos se iniciaron en verano, se planificaron paros parciales en un período de mayor cohesión de la plantilla: el otoño. Y así, desde el mes de noviembre comenzaron los paros parciales ininterrumpidos hasta llegar a la convocatoria de huelga indefinida –preavisada hasta el 9 de febrero- a partir del día 29 de enero.

Emulando el ejemplo de Panrico, Coca-Cola y la reciente victoria de la plantilla de las residencias para personas mayores de Vizcaya –que sostuvieron durante 370 días una huelga indefinida-, las trabajadoras anunciaron la creación de una caja de resistencia.

Socialización de la lucha

"No podemos olvidarnos de todo el apoyo social recibido de diferentes movimientos sociales, entidades y partidos políticos que han hecho posible la visualización del conflicto, ayudando a mantener una presión adicional sobre la empresa", recoge el comunicado de Co.bas. En efecto, varias trabajadoras de Titan habían sido solidarias y habían seguido con mucha inquietud la evolución de conflictos como el de Panrico o la huelga del personal técnico de Movistar. De allí recuperaron la idea de una plataforma de solidaridad lo más amplia posible con el fin de extender el conocimiento del conflicto y vehicular la solidaridad del municipio, de otras empresas y colectivos. Mediante reuniones informativas periódicas, hicieron lluvias de ideas y reparto de tareas de apoyo externas a la empresa. La lucha de Titanlux no sólo rompió el aislamiento sino que pudo extender la creación de una caja de resistencia y conseguir el posicionamiento del pleno del Ayuntamiento del Prat de Llobregat. Esta socialización de la lucha sería clave para garantizar una alta participación en las acciones de protesta simultáneas en tres puntos estratégicos de comercialización de productos Titan.

Las cerca de 50.000 visualizaciones de los cánticos de celebración de la firma del acuerdo son un indicio del impacto que ha tenido el resultado favorable para las trabajadoras. La victoria de Titanlux es el resultado de un plan de lucha en el que se pueden reflejar y del que pueden aprender muchas trabajadoras. Desde otra perspectiva, también visualiza la importancia de una acción sindical combativa como un freno a la destrucción de empleo y de tejido productivo. "Ha sido largo y agotador pero ha valido la pena, a pesar de que es triste ver que la empresa sí consiguió ganarse a algunos compañeros con el juego de las indemnizaciones". Sobre qué movimientos prevén, García es claro: "la empresa continuará jugando a su juego, pero se lo pensará mejor y tendrá en cuenta la capacidad de movilización de la plantilla. Ahora mismo, necesita ganar tiempo para poder sacar adelante unos nuevos productos que congeló a raíz del conflicto, pero no debemos bajar la guardia ".

Fuente: La Directa