Alfon libertad. No más montajes policiales

Adelantamos esta resolución salida de la II Asamblea General de Red Roja, celebrada los pasado 13 y 14 de junio, a la que se unirán en los próximos días los resultados de los debates sobre las tesis y el resto de resoluciones.



En estos tiempos de crisis del movimiento revolucionario en los que la clase obrera debe defenderse con uñas y dientes frente a un capitalismo en estado de senilidad, la juventud de futuro arrasado del Estado español lucha y reivindica sus derechos en la calle en la medida de sus posibilidades.

Alfon es uno de estos jóvenes al que, por el mero hecho de luchar por su clase, se quiere aislar de su identidad colectiva, encerrándole.

Desde el principio se le trató como un criminal por el Estado, que empezó una campaña de criminalización que continúa la espiral de violencia del capitalismo hacia la clase trabajadora.

Como siempre, la represión no es sólo un castigo para quien la sufre sino una amenaza para quienes luchan, con la que el Estado pretende cortocircuitar los procesos combativos mediante el miedo.

Alfon sufrió un juicio en el que quedó patente su inocencia, al demostrar la defensa que no existía ninguna prueba de su implicación en los delitos que le acusaban. Una vez más se demuestra que bajo el capitalismo la democracia es una ilusión, y que el Estado no teme quitarse su máscara post-constitucional para aplastar las semillas de rebeldía.

Después de dos años de lucha popular en la calle y tres campañas de solidaridad por la mayoría de la izquierda, el martes el Tribunal Supremo resolverá su recurso de casación por el cual se sabrá el resultado de esta farsa.

Alfon no es una víctima aislada de la represión estatal. En estos momentos de crisis económica y debilitamiento del régimen del 78, una represión cada vez menos selectiva cae sobre los sectores que se movilizan, como demuestran los casos de Miguel e Isma tras la movilización del 22M o los recientes secuestros estatales de militantes anarquistas. Además, esto sólo es la continuación de un proceso por el que el Estado, bajo una careta democrática y el manto de la “lucha antiterrorista”, ha represaliado sistemáticamente a la militancia revolucionaria desde la Transición.

Es ahora cuando tenemos que potenciar la unidad y organizarnos para dar la batalla contra el Estado. Es la única manera de convertir la denuncia en una solidaridad efectiva, de conquistar en vez de resistir.

Por la absolución de cargos y libertad del camarada Alfon.

Por la amnistía de los presos y presas políticas

¡Viva la lucha de la clase obrera!