Los Estibadores en Lucha – por El Porquero de Agamenón

En estos últimos días se ha desatado en los “medios” (Falsimedia) una ofensiva desaforada contra el colectivo de los estibadores portuarios.

Su decisión de ir a la huelga y el apoyo solidario que están empezando a obtener desde organizaciones de estibadores de otros países ha puesto de los nervios a la “armada mediática” del Reino de España.

“Que si las pérdidas de las empresas serán cuantiosas (como si para los huelguistas fuera poco menos que un divertimento la pérdida de salario), que si el País podría desabastecerse, que si es una imposición regulada de la UE, que si es un colectivo privilegiado, que si es una iniciativa para  liberalizar el sector, que si….”. Todo el arsenal al uso cuando se trata de atacar el derecho de huelga (no regalado sino obtenido como consecuencia de las luchas del movimiento obrero en las postrimerías del Franquismo y en los primeros años de la transacción – más conocida como Transición política). Si de momento todavía no es conveniente para la burguesía española en su conjunto de fracciones y nacionalidades ilegalizar la huelga, si está siendo factible y altamente rentable reducirla a la mínima expresión mediante “los servicios mínimos”, aplicados  indiscriminadamente y de manera tan abusiva que de hecho la convierten en algo inocuo para los intereses de la patronal. Si además se utiliza la coacción laboral, como resultado de las sucesivas reformas llevadas a cabo por el binomio PSOE-PP, con la colaboración de CIU y PNV, el círculo se cierra con la colaboración imprescindible de los “medios”.

Puedo decir que he conocido de primera mano durante 32 años las luchas, las posiciones de fuerza de los estibadores, las coacciones, engaños y mentiras de la patronal y los pulsos llevados a cabo por el Estado y la patronal, por un lado, y los trabajadores por otra.

Siempre el objetivo ha sido el mismo; optimizar la correlación en la distribución de ganancias y retribuciones salariales, intentar hacer cómplices a las organizaciones sindicales y de resistencia y desarticular el conjunto del colectivo de los trabajadores portuarios.

Si bien, en tan desigual pelea, ha habido derrotas, “regalos envenenados” y la creación de divisiones y asimilación de algunas secciones sindicales, creo que en lo fundamental el colectivo ha preservado su identidad y una todavía importante capacidad de resistencia.

En estos momentos se trata de dar un golpe de gracia a los trabajadores de la Estiba mediante el procedimiento (ya utilizado frecuentemente en otras ocasiones en otros sectores) de la eliminación del grueso del colectivo mediante jubilaciones anticipadas, acuerdos individualizados, y todo el arsenal de medidas ya conocidas por el movimiento obrero. Se trata de renovar la plantilla reduciendo a la mínima expresión el colectivo actual con sus señas de identidad y con la capacidad de respuesta que conserva. Una vez conseguido sería fácil introducir la precariedad, la coacción desde el comienzo de los nuevos contratos, “la paz social”, en definitiva.

La “liberalización del sector” presuntamente inducida por la UE es la capa con la que trata de taparse y justificar las medidas anunciadas, tanto el Gobierno como la patronal.

El intento de suscitar la división, incluso la hostilidad de los sectores obreros más golpeados por el paro, la inestabilidad laboral y la desesperación social, es lo que lleva a los “medios” a tratar de introducir el veneno de los supuestos privilegios de los estibadores.

Si bien es cierto que los salarios se conservan en el nivel de “los de antes” de  la desarticulación del llamado mercado de trabajo, no es menos cierto que el aumento de las jornadas laborales, el aumento de los riesgos de accidentes de trabajo no han parado de crecer en los últimos años.

Las luchas de resistencia de otros colectivos en distintos sectores (telefónica, industrias cárnicas, jornaleros agrícolas, etc empiezan a consolidarse y extenderse en el conjunto del Estado español, pero quizá sea esta lucha la que les sea más difícil de ocultar al Régimen y sus secuaces. La solución de “manu militari” es una tentación cada días más presente para toda la canalla que sin ningún embozo chapotea en la malversación de fondos públicos, cuando no del robo descarado, en la fuga de capitales y en la sumisión en la protección de la banca y las multinacionales mediante la sangría del erario público, constituido fundamentalmente por los impuestos que pagamos el conjunto de los trabajadores.

Si efectivamente, y lo es, es la UE la que está en el origen de los ataques a los derechos y dignidad de los trabajadores, es precisamente la salida de la UE y el euro la primera medida que habremos de tomar como instrumento de defensa imprescindible.

Mientras tanto, la solidaridad con los estibadores ahora, mañana con los sectores en lucha, la unidad de clase, siempre, es la única herramienta que tenemos y la única eficaz.

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