He aquí el hermoso mes de mayo

Rémy HERRERA

(Domingo, 6 de mayo de 2018i)


El Primero de Mayo en Francia, como en cualquier país del mundo, la jornada internacional de la solidaridad de los trabajadores se celebra de una manera singular: como día de fiesta y como día de reivindicación. En general se va a la mani en familia, se encuentra uno con los camaradas y amigos, se charla, se saluda, se canta, se reabastece uno de esperanzas y motivaciones, se ríe, se vive. ¡Todos juntos!

En París, sin embargo, este primero de Mayo se desarrolló de manera diferente. Mientras que 210 000 personas desfilaban apaciblemente por todo el territorio a la llamada de los sindicatos, la manifestación parisina, que partía de la Plaza de la Bastilla, degeneró.

Posicionándose a la cabeza del cortejo y escapando, curiosamente, a todo control policial, unas 1200 personas, encapuchadas, vestidas con ropas negras (después de haberse disfrazado algunas veces con chalecos sindicales), armados con barras de hierro, con martillos, con adoquines arrancados del suelo, se desencadenaron bajo la mirada de las fuerzas del orden que estuvieron pasivas durante bastante tiempo. Nada más que pasaron el puente de Austerlitz, grupos de alborotadores (“Black blocs”), sin embargo perfectamente identificables, se lanzaron al asalto de un McDonals, de comercios, mobiliario urbano… Las televisiones emitiendo en directo – todos los medios detentados por la oligarquía dominante – se entregaron con fruición a ello. ¡Todo un espectáculo!

El jefe de policía requirió la dispersión de la manifestación, lo que los sindicatos rechazaron. Entonces el cortejo fue desviado con lo que se impidió la anunciada confluencia de los ferroviarios y los funcionarios. Solamente cuando el cortejo de los trabajadores iba llegando apaciblemente, mucho después de que los “blak blocs” hubieran terminado su faena, los CRS bloquearon el desfile – poniendo por otra parte en peligro a los pacíficos manifestantes – y empezaron a enfrentarse e interpelar a los alborotadores deteniendo a un centenar de ellos.

Al final, el objetivo estaba logrado: ¡las imágenes de guerrilla urbana eran difundidas y las reivindicaciones de decenas de miles de manifestantes eclipsadas! Por la noche de este Primero de mayo de caos (¿organizado?), los sindicalistas invitados a los platós de las televisiones manifestaban, muy justificadamente, su rabia de ver cómo se les birló la fiesta de los trabajadores – y cómo algunos que desfilaban tranquilamente, se vieron aporreados por la policía… Lo más revelador: uno de los responsables del sindicato de la policía nacional (francamente no muy progresista) se quejaba de las “consignas” recibidas por los CRS de no intervenir, de “dejar romper para que se viera” delante de las cámaras.

Es del todo evidente que esos alborotadores han sido en este asunto aliados objetivos del poder. De un poder de Estado capitalista que pretenden combatir y que es el mismo que ha emprendido el desguace de los servicios públicos. Porque ¿a quién benefician estos actos? ¿Era una jornada de insurrección, de barricadas? ¡Seamos serios! Las consecuencias de tales actos fueron: hacer inaudible el combate contra la oligarquía y el poder al servicio de los ricos, asimilar manifestantes a alborotadores, sembrar el descrédito sobre las resistencias de los trabajadores, introducir la confusión en los esfuerzos llevados a cabo desde hacía meses para construir una convergencia de las luchas, hacer sentir como un riesgo el derecho mismo de manifestarse, ver reforzarse las llamadas al restablecimiento del orden – y por lo mismo, a la prohibición de las huelgas y de los movimientos de movilización por la defensa de los derechos del trabajo.

¡Alborotadores y poder, en este caso, han sido solidarios ! ¡La manipulación aquí ha sido burda! Tan burda como la hipocresía del presidente Macron – ¡de viaje a las antípodas este primero de Mayo, en Sidney! – que manda a la policía a los campus ocupados para hacer callar a los estudiantes contestatarios, pero que hace unos días invitaba a la joven asistencia de la George Washington University a “decidir por sí misma”: « Let’s disrupt the system together (…) Don’t believe those who say that’s the rule of the game, don’t question the rules of the game, it’s always been like that, you have to follow these rules. That’s bull shit ! »1. O el mismo que decía en Delhi a mediados de marzo a los jóvenes indios: «Just do it. (...) One last advice: never respect the rules »2. ¿De dónde viene entonces la provocación?

¡No nos dejemos intimidar! ¡Continuemos la lucha! ¡Contra los dictados de la patronal y de un gobierno a sus órdenes, contra el desmantelamiento de los servicios públicos y la destrucción del derecho del trabajo! ¡Por el progreso social, por una vida digna, por la paz y la solidaridad internacional! Como se dice en Francia .« On lâche rien » [¡Aquí no se cede!]. ¡Hasta la convergencia…!

 Manifestaciones del Primero de mayo en Francia


Traducción de Red Roja

1 [Rompamos juntos el sistema (...) No creáis a los que dicen que hay unas reglas del juego, que no se cuestionan las reglas del juego, que siempre ha sido así, que hay que seguir estas reglas. ¡Eso es una mierda!]

2Actúa! (...) Un último consejo: nunca respetar las reglas].