30 años del asesinato de Thomas Sankara: África-saqueo-revolución-inmigración.

En el día de ayer, 16 de Enero de 2018, desde Red Roja organizamos el acto 30 años del asesinato de Thomas Sankara. En el Teatro del Barrio, en Lavapiés, numerosas personas se encontraron en abrazo internacionalista para recordar al líder revolucionario de Burkina Faso; sin embargo, tal y como destacó la compañera Ángeles Maestro en la presentación del evento, el ejemplo de Sankara rendía homenaje a todos los pueblos de África y recordaba la historia del saqueo imperialista y de los procesos de respuesta y revolución en sus distintos pueblos; pero también, debía servir de referente y denuncia de las condiciones de los migrantes procedentes del continente africano en Europa y en concreto al Estado Español. 



Comenzamos con la reproducción del documental “El hombre íntegro” interrumpido entre aplausos ante las imágenes y las sólidas palabras del que fue conocido como el “Ché africano”. Discursos ante su pueblo y discursos valientes ante el desprecio de Mitterrand y el sonrojo de los presidentes títeres de otros pueblos vecinos. Al finalizar la proyección comenzaron las intervenciones. 

Tequet Conde, activista africanista natural de Guinea Conakry y miembro fundador de Unión de Africanos y Amigos residentes en España, hizo un breve, pero no por ello simple, análisis de los procesos de lucha por la emancipación de los pueblos africanos. El tiempo no alcanzaba, aún así dibujó en la cabeza de los allí presentes el mapa olvidado de la revuelta, de la revolución, de todos esos líderes olvidados en el más olvidado de los continentes. Nos habló de “los civilizados” o los aliados culturales de la colonia; de “los nacionalistas”; de la relación con el movimiento comunista; para finalizar con un listado más que necesario de líderes de distintos países como Togo, Malí o Guinea Bissau.


Alberto Cillán, compañero de Red Roja, continuó con el siguiente turno, matizando algunos aspectos del documental no explicados como la creación de los Cómites de Defensa de la revolución como sustitutos de los partidos políticos. A su vez destacó la narración eurocéntrica, y por tanto imperialista, que desde aquí tenemos de la propia historia de los pueblos africanos y que genera un desconocimiento bastante generalizado no solo de estos procesos sino de su propia historia.

El saqueo y la contrarrevolución también implican inmigración. Así Malick Gneye, miembro del Sindicato de Manteros y de la Asociación de sin papeles de Madrid, intervino para recordarnos la situación en la que se encuentran los africanos que llegan al Estado Español. La ley de Extranjería que condena a miles de personas a la clandestinidad y a vender en la calle, como los manteros que son criminalizados y perseguidos constantemente. El racismo social que impide igual acceso a puestos de trabajo. Las agresiones fascistas donde la policía mira a otro lado y las agresiones de la propia policía. Además recordó al Ayuntamiento del Cambio de Madrid que cuando acudan con ellos a exigir el cierre de los CIES no olviden que a los CIES se llega previa detención de la policía municipal. Malick Gneye, nació en Senegal, y quiso recordar a su vez al líder de Burkina Faso, el único que se atrevió a denunciar los sucesos de 1944 en Dakar. Sucesos que los propios dirigentes senegaleses han tratado de olvidar. Tras el paso de más de 1200 africanos por el ejército aliado durante la segunda guerra mundial, los que quedaron vivos (no hay que olvidar que eran situados estratégicamente en primera fila), fueron recluidos en Dakar, hacinados y sin apenas alimentos se organizaron contra la colonia francesa que inmediatamente dio la orden de abrir fuego contra ellos, asesinando, hiriendo o mutilando a muchos de ellos. 


Antes de dar el turno a los asistentes, Ángeles Maestro invitó a los presentes a unirse al Frente Antiimperialista que se está coordinando y que será presentado en Febrero. 

Tras el debate y al grito de ¡Hasta la victoria, siempre! ¡Venceremos! culminó un acto de claro compromiso internacionalista, un acto que no es reflejo de la nostalgia, ni de la apatía ante el crimen del capital, un acto donde se celebró la vida de un hombre íntegro que como muchos otros, algunos con nombres y apellidos y muchos anónimos, abrió la puerta a la liberación de todos los pueblos del mundo.