Revista Pim Pam Pum nº 21

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Las privatizaciones: beneficios asegurados por la clientela cautiva y por el incremento salvaje de la explotación.

Como Red Roja ha venido reiterando desde el inicio de esta fase de la crisis, en lo que se refiere al sector público, las privatizaciones cumplen una doble función: poner en manos del capital sectores de alta rentabilidad asegurada y, por supuesto, aquí también, aumentar la tasa de explotación.

La privatización de la telefonía, la electricidad, el agua, los transportes, el gas, la gasolina, etc, ha conllevado políticas muy duras de presión para eliminar a trabajadores fijos y con derechos y sustituirles masivamente por empleo precario. Todo ello con la paz social asegurada mediante el soborno de los grandes sindicatos. En dos sectores claves del transporte, AENA y el sector de los puertos, estratégicos para la economía y que producen importantes beneficios, están en marcha procesos de privatización impuestos por la UE.

En el caso de servicios públicos como la sanidad se han producido dos fenómenos que se han tratado como aislados, a pesar de ser estrictamente complementarios: los recortes y las privatizaciones. El deterioro de la calidad asistencial en la sanidad de gestión pública es apabullante. Ante esta realidad es preciso insistir en que los recortes de gasto en sanidad pública están al servicio de las privatizaciones. Primero porque el deterioro de lo público es el mayor reclamo para la sanidad privada. Y en segundo lugar porque el coste de la gestión privada es mucho mayor que la pública, con menor calidad y menores prestaciones. Durante los 30 años de concesión de la gestión la sanidad pública paga a cada hospital entre 4 y 5 veces más que a uno público de la misma categoría. 7.600 millones de euros de dinero público, el 10,5% del gasto sanitario total van a parar a sus manos, sin contar el gasto farmacéutico.

Que son políticas al servicio del capital lo revela con mayor crudeza esta sucesión de hechos:

- El gasto farmacéutico sigue aumentando por una causa fundamental: el sistema sanitario está controlado por la industria farmacéutica.

- Las personas mayores y las enfermas crónicas consumen el 80% del gasto sanitario y son el mayor lastre para el negocio de la sanidad.

- la introducción del copago farmacéutico para quienes tengan pensiones inferiores a los 18.000 euros, con un tope mensual de 8 euros, ha supuesto que el 20% de los enfermos, según declaración propia a través de una encuesta, no acuda a la farmacia a retirar los medicamentos prescritos.

Conclusión: El objetivo no es económico, si así fuera, se habría retirado. El objetivo para ellos es expulsar del sistema a ese 20%, enfermo y pobre, que lastra el negocio privado de la sanidad.

Nuestro objetivo es arrancar a las empresas privadas la propiedad y la gestión de las empresas y servicios públicos, incluida la industria farmacéutica, condición sine qua non para que todos ellos cumplan su función social.

A este respecto destacamos la confirmación de lo que Red Roja viene anunciando desde hace años: el Pago de la Deuda y el cumplimiento de los objetivos de déficit marcados por el Tratado de Estabilidad, Coordinación, y Gobernanza de la Zona Euro (2012) son incompatibles con la satisfacción de las necesidades sociales y la financiación de los servicios públicos.

En CC.AA. y Ayuntamientos de todo el Estado los interventores se niegan a convalidar acuerdos de gasto tomados por los gobiernos correspondientes que no vayan respaldados por la correspondiente dotación económica que en ningún caso debe superar el techo de gasto impuesto por la UE.


La negativa decidida a pagar la Deuda y a cumplir los objetivos de déficit impuestos – que implica salir del Euro y de la UE - marca la diferencia entre la coherencia política y los numerosos vendedores de soluciones que – si alguna vez gobiernan – acabarán chapoteando en el mismo cenagal que Syriza.