Revista Pim Pam Pum nº 17

 

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Este es el editorial del número:

 

Arando el porvenir para sembrar fuerza revolucionaria

 

Tras diez meses de interinidad tenemos otra vez un gobierno del PP con Rajoy de presidente. Para conseguirlo los grandes poderes económicos y mediáticos han tenido que provocar un terremoto interno en el PSOE que ha dejado el edifico seriamente dañado.

Esta maniobra, realizada ante todos los focos mediáticos, llevó a organizaciones afines a Podemos e IU a convocar una manifestación el día de la votación de investidura, con el lema de “Contra el golpe de la mafia, democracia”. Si bien es indiscutible la pertinencia de definir como mafiosos a quienes urdieron la trama que acabó con el otrora flamante secretario general del PSOE para permitir la investidura de Rajoy, es muy significativo que, con súbita contundencia, ahora se hable de “golpe”. Sin duda, lo sucedido ha sido una maquinación palaciega en el interior de un partido en el que gran parte de sus dirigentes – tanto los que apoyaban a Pedro Sánchez, como los que le derribaron - están en los consejos de administración de los grandes bancos y las grandes multinacionales españolas1.

Así funciona eso que ellos llaman “democracia”, gobierna quien recaba más apoyos (del poder económico) e independientemente de los programas.

Ahora bien, si el gran golpe -como es sabido- nos lo dieron sembrando fascistas en el 36, más recientemente, en agosto de 2011, el golpe fue perpetrado no solo por el PP, sino ante todo por el gobierno de Zapatero al introducir en el artículo 135 de la Constitución la “prioridad absoluta” del pago de la Deuda y el cumplimiento de los objetivos de déficit marcados por la Unión Europea. Y ante esta tenaza que acogota a la clase obrera y sectores populares, obligando a todas las administraciones públicas a ir reduciendo el gasto social y el empleo público para pagar una deuda que, como bien sabemos, se ha generado transfiriendo cientos de miles de millones de euros a la banca y a las empresas privadas, nadie en el PSOE dijo nada. Nadie gritó ¡traidores!, ni hubo concentraciones de militantes a las puertas de la sede. De hecho, todavía hoy Pablo Iglesias sigue declarando su admiración por Zapatero, “el mejor presidente de la democracia”. ¿Mejor? ¿Democracia?

 

Parece evidente el motivo por el que se convocó a salir a la calle el 29 de octubre con ese lema.

La realidad es que aprovechando la legítima indignación popular ante el convencimiento de que el nuevo gobierno va a aplicar duras medidas contra el pueblo trabajador, la izquierda institucional trataba de marcar los contenidos de la movilización en la calle para el nuevo ciclo político.

Ese objetivo es de gran trascendencia porque la nueva edición de “¡todos contra el PP!” (aunque con ello lo que realmente pretenda Podemos sea suplantar al PSOE como “verdadera oposición”) oculta – al igual que se hizo con la privatización de la sanidad – contradicciones flagrantes y preguntas esenciales sin respuesta. ¿Cómo es posible que la nueva/vieja izquierda institucional clame contra los recortes al tiempo que no cuestiona el pago de la Deuda y aceptando los objetivos del déficit, impuestos por la UE2? .Todo ello cuando – como están comprobando donde gobiernan - las administraciones públicas dedican la mitad (a veces el 70% ) de sus presupuestos a pagar vencimientos de capital e intereses de sus deudas, e incluso presumen de ello como logro, proyectando una imagen de “responsabilidad de Estado” acorde a su electoralista giro al centro.

El problema de fondo es que una alternativa de gobierno “progresista” que los poderes fácticos han abortado estaba, de todos modos, abocada a repetir el esperpento representado por el gobierno de Syriza en Grecia. Como se recordará, tras ganar las elecciones con un programa que pretendía echar atrás los recortes y las privatizaciones de gobiernos anteriores, pactando “mejor” con la UE, y a pesar de un referéndum en el que el 62% le mandataba no acatar los designios de la Troika, está descargando sobre su pueblo recortes y privatizaciones que dejan pálidos los de ejecutivos “de derechas”.

Los pueblos de Europa y en especial los del Estado español no podemos dejar de aprender de las durísimas experiencias que está viviendo el pueblo griego, incluida la represión feroz, esta vez ejercida por un gobierno “de izquierdas”. Y es preciso que junto a la lucha, juguemos bien nuestras bazas.

Una de las más importantes es la mayor debilidad del actual gobierno.

Mirándoles podría parecer que todo sigue igual, casi las mismas caras y la misma política. Las hienas de la Unión Europea y del FMI esperan impacientes la ración de recortes sociales y reformas laborales que el periodo electoral ha retrasado. Y no cabe duda de que el nuevo gobierno estará dispuesto a ofrecérselo, pero...

La situación es la misma sólo en apariencia. El PP ha pasado de tener mayoría absoluta a intentar gobernar en minoría. El apoyo de Ciudadanos no es suficiente para aprobar ninguna Ley, incluidos los Presupuestos. Con la derecha nacionalista catalana no parece que pueda contar y con la vasca, más acomodaticia – financiación mediante – tampoco sería suficiente. El apoyo del PSOE, ya seriamente dividido, supondría a este inmolarse definitivamente. Es decir que, aunque a corto plazo, el sostén de una parte del PSOE resolviera problemas, sería con el coste estratégico de liquidar uno de los pilares – quizás el fundamental- de la Transición.

Por detrás de las sonrisas triunfantes de ministros y empresarios del Ibex 35 se esconde la preocupación por la inestabilidad, como la llaman los tertulianos. Lo cierto es que el gobierno es mucho más débil, las distintas fracciones de las clases dominantes están muy divididas y sobre todo temen al pueblo. A un pueblo en que millones de personas están viviendo al límite y pueden no estar dispuestas a caer al precipicio sin lucha. A una clase trabajadora precarizada que empieza a organizarse y a una juventud a la que se le niega el futuro, pero que empieza a discernir que la única esperanza está en combatir.

 

Es tarea de la militancia comunista acompañar las luchas populares concretas para impedir los recortes sociales y las nuevas contrarreformas laborales. Esas luchas son indispensables para forjar el propio poder del pueblo y será vital fortalecer en ellas la percepción de que es imposible mejorar nuestras condiciones sociales y laborales en el marco del Euro y de la UE. Un camino en el que debemos defender sin ambages la necesidad de que la clase obrera conquiste el poder político.

 

El proceso será largo y en ese camino las Marchas de la Dignidad han demostrado que pueden ser una importante herramienta de lucha y de organización. Hoy se dirigen a nuestro pueblo para urgir la organización de Comités unitarios en los que confluyan los diferentes sectores en lucha, en cada pueblo, en cada barrio, en cada centro de estudio y de trabajo. Se prepara una gran movilización para el 3 de diciembre, pero será sólo el comienzo de un nuevo y difícil periodo en el que para responder adecuadamente es necesario dar pasos importantes en la organización, para que de las Marchas y otras movilizaciones surjan cuadros con los que constituir en todas partes núcleos revolucionarios de intervención.

 

Red Roja anima a fortalecer la organización, a dar continuidad y unidad a las luchas y se suma con entusiasmo a los lemas de la movilización:

 

LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO

CONTRA LA REPRESIÓN, AMNISTIA.

NO AL PAGO DE LA DEUDA

TRABAJO, TECHO Y DIGNIDAD

 

1http://www.eldiario.es/economia/expoliticos-consejeros-Ibex-repartieron-millones_0_382862358.html

2El informe realizado por Red Roja sobre el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Eurozona de 2012 y la Ley orgánica que lo desarrolla puede consultarse aquí: http://www.redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/1910-informe-de-red-roja-sobre-la-ley-organica-22012-el-final-de-cualquier-soberania-y-el-arma-de-destruccion-masiva-de-los-servicios-publicos