Revista Pim Pam Pum nº 14

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Este es el editorial del número:

Otra vez elecciones sin que nadie nombre al enemigo del pueblo


Mientras sobre el escenario mediático se prepara una nueva farsa electoral, tras las bambalinas los representantes de la Troika ultiman su DIKTAT (término alemán, nunca mejor dicho) para  quien gobierne, sea del color que sea. Y será así porque ningún partido, ni de los viejos, ni de los nuevos, plantea la única opción que permitiría llevar a cabo una política diferente: NEGARSE A PAGAR LA DEUDA (contraída como bien sabemos transfiriendo centenares de miles de millones de euros a bancos y empresas privadas), Y SALIR DEL EURO Y DE LA UE.

Mientras tanto, como se señala en el Manifiesto de las Marchas de la Dignidad de Madrid para el 1º de mayo, a lucha de clases arrecia. A pesar de todos los intentos de negar su existencia, tanto por parte del poder, como de los postmodernos de “izquierdas”, que insisten en plantear que la lucha de clases es cosa del pasado), a medida que la crisis se amplia y se profundiza la ofensiva del capital sobre la clase obrera muestra su rostro más descarnado.

Los datos son demoledores y tienen un sello de clase cada vez más profundo. Así, entre 2008 y 20141:

  • El valor de las acciones y fondos de inversión se ha incrementado en 300.000 millones de euros (equivalente al 30% del PIB).

  • La masa salarial se ha reducido en 40.000 millones de euros y las prestaciones por desempleo en 4.300 millones de euros.

  • El empleo entre la juventud menor de 26 años ha disminuido un 42,35%, con una reducción del salario medio de más del 49%.

  • En la actualidad hay tres millones de trabajadores y trabajadoras desempleadas que no reciben ningún tipo de prestación. Son 800.000 más que en 2011.

  • En 2014 aumento en un 2.000% el valor de capitales españoles en paraísos fiscales. Los ingresos de Hacienda por Impuesto de Sociedades desde 2007 se han reducido en un 58% cuando los beneficios han disminuido sólo un 1%. 17 de las 35 empresas del Ibex no cotizan absolutamente nada por este concepto.

Para acreditar que este crimen cotidiano lo pagamos con nuestra salud y nuestra vida, sólo dos datos:

* La “Marca España” tiene el vergonzoso récord de tener el índice más alto de pobreza infantil de Europa, sólo superado por Rumania, y el deterioro de la salud los niños y niñas más pobres – los niños yunteros de hoy - dejará marcas indelebles en su desarrollo2.

* La Tasa de Mortalidad de Suicidio no deja de crecer y es la más alta desde que existen registros. Desde 2012 es la primera causa de muerte entre los 15 y los 44 años. Oficialmente diez personas se suicidan cada día, dato inferior al real dado el encubrimiento que rodea estos casos. El sistemático ocultamiento mediático de este drama, y su conexión innegable con despidos, desahucios, jornadas interminables, salarios de miseria y deterioro de las condiciones de vida, se debe a que muestra - de forma inapelable - el estrepitoso fracaso de la sociedad capitalista. El fracaso de un modelo social que une el mayor grado de desarrollo científico-técnico con la mayor destrucción de la vida y la salud de las personas.

Y como la conciencia de ello puede ser un polvorín no se regatean esfuerzos para conseguir que quienes no poseemos mas riqueza que nuestra fuerza de trabajo no sepamos quiénes somos y que, en consecuencia, no podamos identificar a nuestros enemigos. A esa finalidad, letal para la lucha de la clase obrera, sirven quienes hablando de “ciudadanía”, de “casta” o de que “somos el 99%”, continúan defendiendo que es posible la justicia bajo el sistema que defiende los intereses de poderes financieros, aquí y en Europa. Porque no es sólo que seamos más o menos. Como bien hemos comprobado, sacar a cientos de miles a la calle no es suficiente para conseguir nuestros objetivos. Es imprescindible, además, una fuerza obrera organizada – en las condiciones actuales - y con las ideas claras. El término “casta ”, tan de moda hasta que empezaron los pactos, pone el énfasis en la corrupción política dejando al margen la empresarial y financiera, ocultando, de paso, la naturaleza de clase de la confrontación.

La Unión Europea es el verdugo

Para lo que se nos avecina, recortes equivalentes a la mitad del gasto sanitario público total, nuevas contrarreformas laborales y de las pensiones, es imprescindible que tengamos bien claro que esta gigantesca ofensiva de clase se dirige desde las instituciones de la Unión Europea, sobre todo de la Eurozona, y utiliza el pago de la Deuda como arma de destrucción masiva de derechos laborales y servicios públicos.

Y ante esa evidencia, lo que no dice el circo mediático es que ninguna fuerza política de las que pugnan por gobernar está dispuesta a hacer otra cosa diferente de la que hizo Syriza en Grecia hace un año. Dicen que es imposible resistir. Dicen que no se puede enfrentar los designios de la UE, cada vez más totalitaria, imperialista y criminal, como el Tratado de la Vergüenza con los refugiados acredita. Y no valen los Varoufakis, ni sus monaguillos locales, que saldrán a la calle el 28 de mayo, en el enésimo intento de confundirnos, afirmando que tienen un  “Plan B” para la imposible tarea de reformar la UE.

Y ante tanto "relato" dirigido a enmascarar la realidad, preguntamos: ¿ Acaso se puede seguir aguantando la desesperación de tanta gente sin horizonte alguno? ¿Es que " si, se puede" seguir soportando condiciones laborales que cada vez se parecen más a la esclavitud? ¿"Podemos" tolerar que en el siglo XXI haya muertes evitables por insuficiencia de recursos y por haber convertido la salud en una mercancía? ¿Si se puede asistir impasible al hambre infantil y al fracaso escolar masivo en los barrios obreros? No. No se puede!.

La clase obrera toda (precaria inmigrante, desempleada) no puede – ahora menos que nunca – confiar en que votando a una u otra fuerza política se resuelvan sus problemas.

La organización para la lucha es el único camino. La clase obrera y los pueblos no nos suicidamos. Lo imposible para los poderosos son necesidades acuciantes para nosotros. Nuestra vida y nuestro futuro no se negocian; ni con banqueros delincuentes, ni con políticos corruptos.

Nuestra salvación y la de nuestros hijos e hijas, como para el niño yuntero, no vendrá más que de ir ejercitando y comprobando nuestro poder, como clase y como pueblo. Y hay que ponerse manos a la obra. Mañana puede ser demasiado tarde.

 

1Estos datos proceden de estadísticas oficiales, elaborados por Colectivo Ioé, Barómetro social de España.

http://barometrosocial.es/archivos/1241#more-1241

2Informe de 2015 de la Sociedad Española de salud Pública y Administración Sanitaria