Revista Pim Pam Pum Número 11

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Editorial:

LA MANO NEGRA

A finales del siglo XIX, el Gobierno español hablaba de una fantasmagórica organización terrorista: la Mano Negra, que perpetraba sus crímenes en el campo andaluz. Hoy, todo conduce a suponer que tal organización fue un invento gubernamental para sofocar la lucha social de los asfixiados jornaleros sin tierra de aquella España latifundista y señorial que nunca se fue del todo.

Las misteriosas bombas de la Procesión del Corpus de Barcelona en 1896 justificaron los procesos político-religiosos de Montjuïch, y la represión salvaje contra el incipiente movimiento obrero y los republicanos anticlericales.

En 1898, otra misteriosa “mano negra” voló el barco estadounidense Maine, anclado en el muelle de La Habana. Ello pudo justificar a las mil maravillas la intervención imperialista yanqui en la guerra colonial hispano-cubana. El magnate mediático norteamericano Hearst había dicho a un reportero gráfico de uno de sus muchos periódicos: “Quédese en Cuba. Yo le proporcionaré la guerra.”

En 1939, tropas de la infantería alemana disfrazadas de soldados polacos “atacaron” el III Reich: “para defenderse”, Hitler se vio en la dolorosa obligación de invadir Polonia. En la posguerra española, guardias civiles disfrazados de maquis antifranquistas asesinaban a inocentes campesinos para achacar tales vilezas a “la barbarie marxista.” Durante la Guerra de Vietnam, tropas travestidas con el uniforme del Vietcong perpetraban crímenes inenarrables, fanáticamente apoyados por la emisora Radio Bandera Roja, que luego se descubrió era integrante de la CIA.

Alpha 66 de Eloy Gutiérrez Menoyo, la CORU de Luis Posada Carriles, y Hermanos al Rescate, en Cuba; la Contra nicaragüense, la UNITA de Holden Roberto en Angola, la RENAMO del supuesto maoísta Jonas Savimbi en Mozambique, los “Escorpiones Negros” en Laos, el “Escuadrón Mangosta” en la isla de Granada, los talibanes en el Afganistán prosoviético… ni siquiera se molestaban en llevar disfraz.

En la posguerra europea, el ex jefe del SD (servicio secreto nazi) Reinhard Gehlen, creaba, junto con la CIA, la Red Gladio, una red durmiente de organizaciones terroristas dispuesta a despertar en el momento preciso para desarrollar una estrategia de la tensión y desestabilizar a los gobiernos y partidos progresistas, sobre todo si eran comunistas. Esta red fue destapada en la Italia de los 90, a consecuencia de la ola de violencia armada conocida como “los Años del Plomo” (1968-1982), uno de cuyos últimos hitos fue la bomba de la CIA (disfrazada de Brigadas Rojas) en la estación de ferrocarril de Bolonia… Atentado sospechosamente similar al 11-M de 2004.

La guerra deslocalizada, de baja o alta intensidad según las zonas, no declarada, y orquestada por los medios de comunicación hegemónicos, no es algo nuevo.

Todo el mundo busca a ISIS, unas siglas muy bonitas que recuerdan a la divinidad felina egipcia del mismo nombre, diosa de la Noche y del Misterio. Ahora nadie piensa en la Siria en ruinas, ni en la desesperación de los refugiados. Siempre nos quedará París. Y el estado de excepción permanente.