TP2: Fetichismo y alienación. Extracto de "Nuestro Marx"

La teoría del valor trabajo tiene entre sus fundamentos la teoría del fetichismo de la mercancía. Como podremos ver en los capítulos seleccionados del libro “Nuestro Marx” de Néstor Kohan, la relación entre la teoría del valor y del fetichismo ha sido objeto de numerosas disputas y omisiones interesadas dentro de las diferentes corrientes y autores de la tradición marxista. En nuestra opinión, la teoría del valor que Marx desarrolló a través de la crítica de la economía política encuentra un fuerte antídoto en su teoría de fetichismo contra las lecturas economicistas, deterministas, monocausalistas de base-estructura, objetivantes, ahistoricistas, positivistas y tantos otros reduccionismos que se ahogan en polaridades simples.

Un rasgo que define la sociedad mercantil como la que nos ha tocado vivir, es que la interacción y la influencia mutua de los productores privados e independientes de mercancías se efectúan a través de las cosas, a través del contacto de los productos del trabajo entre sí. El carácter atomista-privado de las empresas y la ausencia de una regulación social directa y consciente genera necesariamente que las conexiones entre sus partes se realicen a través del mercado mediante el movimiento de las mercancías, las cosas, los precios y que no son sino expresiones objetivadas (procesos que se convierten en cosas) de los productos del trabajo. El fetichismo de la mercancía nos recuerda el enorme poder que tiene el capitalismo para hacernos olvidar que detrás del mundo fantástico de las mercancías, del dinero y las rentas no hay nada más nuestro propio y prosaico trabajo. Que nuestro trabajo queda borrado para la sociedad sin dejar rastro. Que nuestra actividad no nos pertenece. Que nuestro trabajo no es expresión de nuestras capacidades sino de nuestra alienación. Que el capital convierte nuestro tiempo de vida en tiempo de trabajo en su hambre canina de plusvalía. Que la potencia social de la que se pavonea el capital se mueve sólo por el nervio de nuestro trabajo y que los hilos invisibles del mercado asalariado son más fuertes que las cadenas de los esclavos.

Red Roja