Comunicado de denuncia de la violencia patriarcal contra las mujeres

 

 

 

En memoria de Berta Cáceres y todas las mujeres trabajadoras que mueren luchando contra el capitalismo y el patriarcado

 

 

De nuevo llegamos al 25 de noviembre denunciando que la violencia patriarcal, en todas sus formas, aumenta año tras año, con casi un centenar de asesinatos por violencia machista. Oficialmente muchos de ellos no se cuentan, porque la L.O 1/2004, de manera tramposa, solo considera violencia de género aquella que se da en el ámbito de la pareja o expareja. ¿Qué pasa con aquellas mujeres que son asesinadas por ejercer la prostitución? ¿o por ser mujeres aunque no tengan una relación sentimental con su agresor? ¿o por salirse de la norma heterosexual? ¿o asesinadas por defender los derechos de todas?

 

Y es que lejos de reducirse, la violencia machista sigue aumentando como demuestran los datos. Los juzgados españoles han recibido en el segundo trimestre de este año 36.319 denuncias por violencia de género, lo que supone un incremento del 13,4% respecto al mismo periodo de 2015, con lo que un total de 33.593 mujeres figuran como víctimas en las estadísticas del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial. No obstante, a pesar de que hay mujeres que denuncian a sus agresores por la vía judicial, eso no evita que sean asesinadas. Este año, más de una decena de las mujeres asesinadas, había denunciado según las cifras oficiales. Mujeres que pasan un proceso largo, donde son cuestionadas y donde las medidas de protección impuestas son insuficientes o tienen fecha de caducidad.

 

Pero el asesinato es solo la realidad más visible de la violencia patriarcal. En el Estado español se produce una violación cada 8 horas según datos del Ministerio del Interior, aunque hay que destacar que las cifras recogidas son la punta del iceberg: de cada seis agresiones sexuales producidas, solo se denuncia una. La violencia sexual se utiliza como arma de poder y control y sigue impune debido al tabú sexual y a la culpabilización de las mujeres.

 

Por otro lado, las múltiples violencias contra las mujeres trabajadoras también se reproducen el mercado laboral. La brecha salarial sigue presente en las diferencias entre hombres y mujeres tal y como demuestran las cifras: el sueldo medio masculino es un 29,1% superior al femenino. Ganamos de media 1.643,8 euros mensuales en 2015, frente a los 2.122,5 euros de los hombres. A esto hay que añadir, que las mujeres asumimos mayoritariamente las tareas de los cuidados, lo que hace que nos mantengamos menos tiempo en el mercado laboral y estemos sobrerrepresentadas en las cifras de precariedad y trabajos a tiempo parcial. Esto provoca que las prestaciones sean más bajas y aumente el riesgo de caer en la pobreza.

 

La expresión patriarcal del capitalismo sigue asesinando y oprimiendo doblemente a las mujeres trabajadoras. En época de crisis, la violencia opresora se hace más fuerte, por lo que no podemos parar la pelea ni un momento.  El combate contra la opresión de género debe formar parte de la lucha general por la clase trabajadora. Para ello, hace falta que enfrentemos la educación clasista y patriarcal que recibimos o la división sexual del trabajo si queremos una transformación radical del sistema.