Adrián, Gabri, Antonio, Lolo, Manuel, Jorge, Fran

Esto va dedicado a los que no nos entienden. A los que no comprenden que un 17 de agosto nos hayamos levantado a las 5 para ir a un piquete, frente a una fábrica, en las afueras. A los que no pueden comprender lo que significa para nosotros la solidaridad. Sí, a aquellos a los que no les entra en la cabeza que incluso disfrutemos y nos sintamos llenos organizando cosas así.

Adrián, Gabriel, Antonio, Lolo, Manuel, Jorge y Fran son personas. Tienen las mismas aspiraciones, los mismos sueños, imperfecciones, virtudes, problemas, alegrías y penas que vosotros. Y deberían tener los mismos derechos. Sus familias también comen. Sus hijos también lloran, también ríen. También necesitan techo, cuadernos para el cole, calor en invierno. No os dejéis marear por tertulianos y paniaguados: negarles su puesto de trabajo es negarles todo eso.

Os hablamos de solidaridad, sí. Pero seremos sincero: os hablamos de mucho más. Adrián, Gabriel, Antonio, Lolo, Manuel, Jorge y Fran eran hoy la clase obrera. Expresaban lo mejor de lo que esta clase social es capaz: su orgullo, su autoconciencia, su resistencia. Su determinación de resistir ante los abusos de la tiranía empresarial ejercida desde el anonimato. Por eso a estos valientes hay que ponerles nombre, ponerles rostro.

Y hay que ponerles nombre también a ellos: Alonso, Faly, Abraham, Miguel, Cynthia, Emilio, Lolo, Ángel, Borja, Helena, Manu, Joseca, Diego, Mary, Óscar... Trabajadores de hostelería, de artes gráficas, de laboratorios, del metal, de los servicios sociales, docentes, jornaleros, parados, estudiantes... Unidos desde la base, recuperando nuestra identidad como clase, esa que nos intentan robar, para mejor aislarnos, para mejor derrotarnos. Esa que conviene no citar demasiado, porque ni está de moda, ni te da votos en los distritos pijos.

Bien vaticinamos, en nuestra conversación con la traficante de información de La Sexta, que al final pocas de estas imágenes saldrían por televisión. Trabajadores despedidos junto a solidarios gritando “contra el paro, lucha obrera”, “la crisis que la paguen los capitalistas”... eso no vende. Y tampoco conviene. Pero que no nos importe: ya estamos creando nuestros propios canales de información. O, si somos sinceros, de agitación.

Quizá sea un alarde de optimismo, pero queremos pensar que vosotros, los que no nos entendéis, estáis sintiendo incluso algo de envidia al ver lo que os habéis perdido hoy. A lo mejor hasta nos estáis empezando a entender un poquito mejor. No os pongáis tristes: habrá más. Así que nos vemos en la próxima. Para inscribir nuestros nombres en los himnos futuros.

 

 

Manuel Navarrete

Insurgente